24 de marzo de 2010

Como organizar nuestro Sistema de Salud personal

Durante mucho tiempo, y desde el comienzo de la medicina, la atención médica estuvo a cargo de un médico general. Lo que hoy se conoce como médico clínico y que es fácilmente identificable si estamos en un pequeño pueblo del interior. Aquel médico que asiste a todos sin distinción de edad o de sexo.
En los tiempos modernos, ante la imposibilidad de que un único profesional pudiera cubrir todas las necesidades de los pacientes, surgieron los especialistas. La función de estos fue inicialmente la de apoyar a los Médicos Generales en la resolución de los problemas específicos que, por su complejidad o características, superaban la capacidad del generalista.
Esta distribución de roles se fue alterando con el tiempo, sobre todo dentro de nuestros centros urbanos, llegándose a dos fuertes tendencias que terminaron consolidándose como el principal modelo de nuestro sistema de atención médica:


  • El Médico Generalista se dividió fundamentalmente en tres grandes especialidades (Pediatría, Clínica Médica y Toco ginecología), y desde cada una de ellas asumió el rol de médico de cabecera.
  • El resto de los Médicos Especialistas obtuvieron de los sistemas de atención públicos y privados la habilitación para dar respuesta a la demanda directa de la población, dejando de ser un apoyo para los profesionales del primer nivel de atención y asumiendo con frecuencia la responsabilidad del manejo integral de los pacientes que a ellos acuden.

16 de febrero de 2010

La piedra angular de la Calidad Médica es la Certificación



La calidad médica es un concepto indiscutible que, sin embargo, nos cuesta mucho racionalizar y medir. Frecuentemente confundimos calidad con lujo, o prestigio con publicidad, y no entendemos que es imprescindible que todos tengamos el mismo criterio sobre el significado del término. Cómo debe medirse y quién debe medirla es el tema que quiero tratar en este post.


El Estado ha demostrado ser totalmente ineficaz en el manejo de información estadística (INDEC) dejando serias dudas sobre su imparcialidad y sus objetivos reales.

En el ámbito de la salud, el Ministerio de Salud de la Nación ha demostrado su ineficacia al coordinar las acciones contra el dengue y la gripe A, que tomaban las provincias y municipios, así como su imposibilidad de solucionar fallas estructurales graves.



El Estado ha sido incapaz también de medir el accionar y la eficiencia de las Obras Sociales, de regular a las Empresas de Medicina Prepaga, de calificar la calidad de Hospitales o Clínicas y hasta de unificar la matriculación de los médicos para que los problemas generados en un distrito puedan ser detectados en otros.

Por suerte para todos (los pacientes) el sistema de calidad médica se basa en lo que llamamos Certificación de Especialidad y Mantenimiento de la Certificación. El sistema funciona de la siguiente manera:

21 de septiembre de 2009

40.000 DIU en mal estado




Con sorpresa he visto como pasaba desapercibida la noticia, anunciada el 14 de Septiembre por el ministro Manzur, sobre el retiro de 40.000 DIU en mal estado de los Hospitales Públicos de todo el país.

Esperé unos días para escribir sobre este tema porque esperaba las consecuencias generadas por la noticia (divorcios, suicidios, atentados públicos) No quise dramatizar pero me pareció un mal indicador ver en la puerta del Hospital Fernandez a muchas mujeres, y a algunos hombres, cuyas expresiones remitían al Grito de Edvard Munch.

Este cuadro, pintado en 1893, se convirtió en el manifiesto pictórico del expresionismo germano y representa la expresión plástica del mundo interior del artista.

En un primer plano, una figura humana (cuya forma remite a un signo de interrogación) se tapa los oídos, incapaz de soportar la fuerza desgarradora de su propia exclamación. Sin embargo, el grito se pierde y no llega más lejos de sí mismo. Al fondo, dos figuras caminan sin percibir ninguna alteración en el ambiente.

Munch pintó El Grito mediante una serie de líneas onduladas que presionan la figura (una característica muy frecuente en personas que padecen depresión), reduciendo su rostro a la imagen primigenia del miedo. Muchos críticos han atribuido la obra al frágil estado mental de Munch, al abuso del alcohol o a un simple ataque de agorafobia.

Porqué no pensar que el gobierno aleman le acababa de informar que el DIU de su novia estaba en mal estado, que los medicamentos que tomaba para el cancer no contenían principios activos, o que la epidemia del dengue estaba controlada gracias a la gestión de los equivalentes germanos de Zanola y Cappacioli.

Por suerte, y gracias a la sabiduría de nuestros votos, hemos logrado conformar un equipo de dirigentes que nos garantizan la defensa plena de la justicia social y de nuestros derechos humanos, además de nuestra soberanía política y nuestra independencia económica.

Pocos paises en el mundo pueden reflejar tanta eficiencia en la gestión como el INAME y el ANMAT que, haciendo gala de su compromiso con la prevención de la salud, encontraron los dispositivos defectuosos, entregados por el programa Salud Sexual y Procreación Responsable en el año 2005. Que los hayan encontrado en el 2009 es un tema menor.

Salud Sexual y Procreación Responsable, es casi una broma de mal gusto. Aunque pensándolo bien sería más aceptable si así lo fuera. Es en realidad la suma de todas las ineficiencias. La conjunción de la corrupción con la inutilidad, la vagancia y la irresponsabilidad.

Hemos convertido a la Argentina (es inútil evadir la responsabilidad) en un país donde, mientras la opinión pública se divide irreconciliable frente al debate sobre el aborto, el gobierno entrega DIUs en mal estado. Ni Fellini.

Ahora bien, si se retiraron 40.000 sin colocar, ¿cuántos DIU se colocaron en 4 años? ¿Estamos ante un nuevo Baby Boom?

Albert Einstein dijo: No podemos esperar que algo cambie, si seguimos haciendo siempre lo mismo.

Como corolario les obsequio las palabras de nuestro Jefe de Gabinete, el Cdr. Anibal Fernandez, anunciando la intervención de la Obra Social Bancaria. No sé de qué se quejan.




7 de septiembre de 2009

Homicidio Culposo


El dia viernes 5 de Septiembre se publicó en La Nacion la columna de Carlos Pagni titulada "Un sospechoso silencio oficial" donde se describe claramente las conexiones políticas de la causa abierta por el Juez Oyarbide por los medicamentos adulterados.

La causa trata sobre medicamentos oncológicos y retrovirales (HIV) que fueron adulterados, disminuyendo o suprimiendo la concentración de su principio activo, es decir de la droga principal, para disminuir los costos de fabricación. Los medicamentos fueron entregados a los enfermos para su consumo, y se cobraron luego a las obras sociales.

Al tratarse de enfermos con patologías de alto costo y baja incidencia, la obra social traslada estas compras a la APE (Administracón de Programas Especiales) que se encarga del pago de estos medicamentos. Es decir que la Obra Social no paga sino que presenta el gasto ante la APE, autorizándo de alguna manera el pago al proveedor.

El primer indicio de la existencia de la estafa comienza en el propio médico especialista, que ve como su paciente no mejora. Luego sigue con el auditor médico de la obra social, que recibe las quejas de los profesionales, y continúa su camino ascendente hacia el encargado de compras o de farmacia, que es el responsable de la elección del proveedor.

El negocio comenzó en forma virtual ya que el pago se realizaba contra papeles, porque no había productos ni pacientes involucrados. Es decir se generaban pacientes, indicaciones, expedientes y troqueles de medicamentos, todos ellos falsos, para generar pagos verdaderos.

Por alguna razón, este negocio virtual dejó de ser factible y alguien decidió convertirlo en real. Tal vez no tuvo en cuenta que un paciente oncológico que toma medicamentos sin droga se muere. Quizás alguna Obra Social logró salir a tiempo cuando el negocio pasó de virtual a real, tal vez otras pensaron que las consecuencias no eran tan graves, pero me resulta dificil pensar que esto es algo aislado a la Obra Social Bancaria.

El negocio virtual es una estafa, donde el perjuicio que se comete es en contra del estado. El negocio real es un homicidio culposo, porque el paciente se muere. Se necesita el consentimiento de todos los involucrados: de algunos médicos, algunos auditores, del responsable de la compra de los medicamentos en la obra social, del sindicato que maneja la obra social, de la droguería, de los funcionarios que controlan las droguerías y de los funcionarios que autorizan el pago de los tratamientos. Todos son participes necesarios de un delito donde, repito, la gente se muere.

¿Cuantos pacientes habrán muerto? ¿Cuántos habrán sufrido dolores y padecimientos evitables? ¿Cuantos padres, hijos, esposos y esposas habrán observado en silencio el dolor de su ser querido?

Cuanto pacientes estarán hoy mirando la etiqueta de su medicamento, pensando que podrían estar mejor de lo que están, pensando que podrían vivir un poco más. Cuanta responsabilidad le cabe a un Ministro de Salud cuando declara que "quizás el 10% de los medicamentos en el mercado es falso". Cuanta responsabilidad le cabe al Instituto Nacional de Medicamentos (INAME) o a la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT).

No nos olvidemos que el responsable detenido, el sindicalista acusado y uno de los tres muertos de la causa de la efedrina hicieron aportes a la campaña presidencial.
Creía que el dengue era un problema. Luego pensé que la Gripe A era otra cara de la viveza criolla. Ahora estoy convencido que estamos ante personas a las que la vida humana no les importa en absoluto. Tengamos cuidado.

17 de agosto de 2009

Los Destinos Estrella del Turismo Médico



¿Qué podríamos hacer en la Salud con los 600 millones del futbol? Sin dudas que podríamos gastarlos en nuevos equipamientos, en reciclar y readecuar parte de los hospitales o en comprar medicamentos e insumos. Pero como ya lo manifesté en un post anterior (ver A quejarse… ¿A dónde?) los efectos reales de las grandes inversiones en el sistema están siempre sujetos a cumplir con los costos fijos generados por estas.

Supongamos que se usan los 600 millones en la construcción de un nuevo hospital, ¿Quién pagará a los médicos y al personal de enfermería que allí trabaje? Nuestro sistema de salud no puede asegurar este flujo de dinero porque el gasto por habitante es muy alto y la asignación es pésima. Todo esto sin tener en cuenta el Factor Corrupción, que está presente en toda la cadena.

Entonces, buscando soluciones creativas a viejos problemas, les quiero mostrar algunos datos sobre tendencias en la salud en el mundo desarrollado.

Según un estudio privado, aproximadamente un 40% de los británicos se somete a una cirugía fuera de su país para evitar las listas de espera del Sistema Nacional de Salud. El 10% de los que lo hacen se realizan una cirugía estética. El 90% restante viaja al extranjero para recibir atención médica relacionada con dolencias oculares, problemas ortopédicos, adicciones y tratamientos contra el cáncer.
Los expertos prevén que en los próximos años el mercado internacional del turismo médico se disparará a medida que más ciudadanos estadounidenses, hartos de los altos precios y las largas listas de espera, busquen desde implantes de prótesis de rodilla y cadera hasta operaciones de bypass. Las ventajas que obtienen los pacientes de países como EU y Canadá tienen que ver fundamentalmente con los precios, porque además de la gran evolución en los servicios de salud en algunos países en desarrollo, existen también varias condiciones que los vuelven más baratos como el tipo de cambio con respecto al dólar, menores gastos legales y menores niveles salariales de los médicos.

Pero lo que realmente impulsaría un boom en este negocio es la posibilidad real de que las compañías de seguros de EU acepten en sus planes la atención de sus afiliados en hospitales extranjeros que hayan sido certificados.

Cualquiera pensaría, analizando estos datos, que Cozumel y Acapulco ya han convertido todos sus hoteles en Clínicas, pero no es así. Aun con México y Estados Unidos compartiendo muchos kilómetros de frontera, han sido países como India o Tailandia los que han tomado la delantera en el negocio millonario del “turismo médico”.

Desde el punto de vista de la Argentina, con un nivel médico reconocido en todo el mundo y siendo el único país de Latinoamérica que cuenta con tres Premios Nobel en Ciencias Médicas, podríamos pensar no sólo en el número de pacientes potenciales que asistirían, sino también en las inversiones extranjeras que es factible atraer.

Estamos hablando de comenzar un proyecto para exportar servicios médicos antes que nuestra ventaja competitiva (la calidad profesional) desaparezca.

¿Qué pacientes vendrían a atenderse? ¿Cuáles son los destinos más elegidos por los pacientes de los países desarrollados para sus tratamientos médicos? Veamos algunos ejemplos:

Singapur
  • Hospitales con acreditación JCI*: 13

  • Especialidades: cardiología, fertilidad y reproducción, neurología y columna vertebral, ortopedia, oncología y tratamiento del sobrepeso.

  • Datos: Más de 410.000 pacientes extranjeros visitaron Singapur en 2006, lo cual demuestra los importantes esfuerzos de esta plaza parar convertirse en un centro neurálgico del turismo médico. Su sistema sanitario, que en 2000 fue calificado como el sexto mejor del mundo por la Organización Mundial de la Salud, no deja de lograr altas calificaciones en los estudios internacionales. ¿Su principal problema? No hay suficientes pacientes. Pero un consorcio entre el Gobierno y las empresas del sector espera remediarlo atrayendo a un millón de pacientes extranjeros por año para el 2012. Las operaciones de reducción de peso son su punto fuerte.

Tailandia

  • Hospitales con acreditación JCI: 4

  • Especialidades: cardiología, cirugía estética y plástica, odontología, fertilidad y salud reproductiva, neurología y columna vertebral, ortopedia, oncología, cambio de sexo y tratamiento del sobrepeso.

  • Datos: Tailandia, que empezó a abrir sus puertas a los pacientes extranjeros hace más de una década, es pionera en el campo del turismo sanitario. En 2006, sus hospitales acogieron a más de 400.000 visitantes internacionales, sin duda atraídos por unos precios que pueden ser un 10% inferiores a los que hay en Estados Unidos.
    El buque insignia de turismo médico en Tailandia es el gigantesco Hospital Bumrungrad, la mayor clínica privada del mundo, con casi 100.000 metros cuadrados de superficie. Y por supuesto, Bangkok es el sitio adecuado si necesita una operación de cambio de sexo.

India

  • Hospitales con acreditación JCI: 10

  • Especialidades: cardiovascular, estética, cuidado dental, cirugía general, oftalmología, ortopedia, transplantes y pérdida de peso.

  • Datos: En conjunto, el sistema sanitario indio quizá sea una vergüenza, pero sus centros de lujo están entre los mejores del mundo. Gracias al excedente de personal médico cualificado, India se ve a sí misma como posible líder del sector del turismo sanitario, especialmente para operaciones de corazón.

Emiratos Árabes Unidos

  • Hospitales con acreditación JCI: 14

  • Especialidades: cardiovascular, dermatología, ortopedia y oncología.

  • Datos: Emiratos Árabes Unidos son un recién llegado a este negocio pero, al igual que en todos los demás campos, están poniéndose al día rápidamente. Nada menos que 13 hospitales del país han conseguido la acreditación JCI en los últimos 3 años, y el emirato de Dubai se ha asociado con la Escuela de Medicina de Harvard para gestionar la Ciudad Sanitaria de Dubai, una “Meca de la sanidad” de más 176 hectáreas cuyo objetivo es competir con los centros de bajo coste de toda Asia. Uno de los grandes motivos de la iniciativa es intentar que los ciudadanos ricos de Emiratos se queden en el país cuando necesiten tratamiento médico.

¿y China? Como en tantos otros aspectos, no hay información confiable de China, no sabemos cuantos pacientes se atienden como tampoco sabemos cuales son los resultados reales.

Por supuesto para alcanzar estos mercados es necesario hacer las cosas bien, algo a lo que no estamos acostumbrados. Las opciones podrían ser:

  1. Atender gratis a pacientes latinoamericanos en los hospitales públicos a costa de insumos, personal médico y espacio físico.

  2. Exportar pacientes a países latinoamericanos para que reciban servicios médicos de dudosa calidad medica (ver Conejillos de Indias)

  3. Gastar los 600 millones del futbol en uno o dos hospitales públicos para usar el 10% de retorno en alguna campaña política

  4. Comenzar un plan conjunto entre el estado y las empresas privadas para que estas alcancen las certificaciones de calidad médica internacional (JCI) para que los pacientes confíen en la salud Argentina.

Seguramente para la última opción solo sería necesario emplear una mínima fracción del dinero del futbol.

Si leer esto le despertó la misma duda que a mí, lo invito a visitar el sitio de la Joint Commission International y verificar cuantos hospitales argentinos han alcanzado su acreditación. ¿No nos estaremos quedando demasiado atrás?


*JCI hace referencia a Joint Commission International, una organización sin ánimo de lucro cuya acreditación se ha convertido en el estándar internacional de calidad y seguridad en centros sanitarios más reconocido.

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