Mostrando entradas con la etiqueta Expectativas de Vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Expectativas de Vida. Mostrar todas las entradas

9 de abril de 2010

CÁNCER (TUMORACIÓN MALIGNA) – Extracto del libro “La Enfermedad como Camino”


Tenemos que tomar conciencia de que todo lo que nosotros percibimos o definimos como unidad es, por un lado, parte de una unidad mayor y, por otro lado, está compuesta por otras muchas unidades. Por ejemplo, un bosque es parte de una unidad mayor, «paisaje», y está compuesto por muchos «árboles»

Un ser humano es parte de la Humanidad y está compuesto de órganos que, a su vez, se componen de muchas células. La Humanidad espera del individuo que se comporte de la manera más adecuada para el desarrollo y supervivencia de la especie. El ser humano espera de sus órganos que funcionen de la manera mejor para asegurar su supervivencia. El órgano espera de sus células que cumplan con su cometido tal como exige la supervivencia del órgano.

En esa jerarquía, cada unidad individual está siempre en conflicto entre la vida propia personal y la supeditación a los intereses de la unidad superior. Cada organización compleja se basa para su buen funcionamiento en que la mayoría de las partes se sometan a la idea común y la sirvan. Normalmente, todo sistema soporta la separación de algunos de sus miembros sin peligro para la totalidad. Pero existe un límite y, si éste es superado, el conjunto corre peligro.

El cáncer no es un hecho aislado que se presenta únicamente en un organo sino un proceso muy diferenciado e inteligente que afecta a los seres humanos en todos los planos. En casi todas las demás enfermedades sentimos cómo el cuerpo combate, con las medidas adecuadas, una anomalía que amenaza una función. Si lo consigue, hablamos de curación, que puede ser completa o no. Si no lo consigue y sucumbe en el intento, es la muerte.

Pero con el cáncer experimentamos algo totalmente distinto: el cuerpo ve cómo sus células, cada vez en mayor número, alteran su comportamiento y, mediante una activa división, inician un proceso que en sí no conduce a ningún fin y que únicamente encuentra sus límites en el agotamiento del huésped.



24 de marzo de 2010

Como organizar nuestro Sistema de Salud personal

Durante mucho tiempo, y desde el comienzo de la medicina, la atención médica estuvo a cargo de un médico general. Lo que hoy se conoce como médico clínico y que es fácilmente identificable si estamos en un pequeño pueblo del interior. Aquel médico que asiste a todos sin distinción de edad o de sexo.
En los tiempos modernos, ante la imposibilidad de que un único profesional pudiera cubrir todas las necesidades de los pacientes, surgieron los especialistas. La función de estos fue inicialmente la de apoyar a los Médicos Generales en la resolución de los problemas específicos que, por su complejidad o características, superaban la capacidad del generalista.
Esta distribución de roles se fue alterando con el tiempo, sobre todo dentro de nuestros centros urbanos, llegándose a dos fuertes tendencias que terminaron consolidándose como el principal modelo de nuestro sistema de atención médica:


  • El Médico Generalista se dividió fundamentalmente en tres grandes especialidades (Pediatría, Clínica Médica y Toco ginecología), y desde cada una de ellas asumió el rol de médico de cabecera.
  • El resto de los Médicos Especialistas obtuvieron de los sistemas de atención públicos y privados la habilitación para dar respuesta a la demanda directa de la población, dejando de ser un apoyo para los profesionales del primer nivel de atención y asumiendo con frecuencia la responsabilidad del manejo integral de los pacientes que a ellos acuden.

27 de abril de 2009

La Asistencia Sanitaria centrada en el paciente


Los Sistemas de Salud de todo el mundo enfrentan dos situaciones ineludibles: La expectativa de vida de la población en general aumenta, al mismo tiempo que lo hace el costo de los tratamientos médicos, en gran parte por la evolución de la tecnología.

Es simple, la tecnología nos permite encontrar curas a enfermedades que antes no la tenían y esto implica un aumento en la supervivencia y en el costo de la salud.

Sería muy importante si lográsemos que las expectativas de vida de las personas aumenten no solo por el avance de la tecnología, sino también por un cambio en los hábitos de vida, esto resultaría en una población más envejecida pero sana. Si no lo logramos el aumento de la edad promedio de la población no solo provocará un desequilibrio en el sistema provisional, sino también en el sistema de salud.

Con una realidad tan evidente en nuestro futuro es importante que tomemos conciencia que nuestra vida será mucho más larga que la de nuestros padres y abuelos, que seguramente no vamos a tener una cobertura médica real ni eficiente, y que la medicina privada va a ser mucho más cara.

A partir de esta realidad un grupo de Asociaciones de Pacientes, reunidas en la Internacional Alliance of Patients Organization (IAPO), plantean un cambio de paradigma en el diseño y organización de los sistemas de salud, migrando de un sistema centrado en la enfermedad hacia un sistema de salud centrado en el paciente.

Según la IAPO es necesario que cada paciente tome parte activa en su propio tratamiento, se responsabilice y tome conciencia de su comportamiento y se auto dirija. La asistencia centrada en el paciente parece la forma más rentable de conseguir mejores resultados en lo que se refiere a la salud de los pacientes.

Las prioridades de los pacientes y de sus familias son distintas en cada país y dependen del tipo de enfermedad, pero aún partiendo de esta diversidad, hay algunas prioridades comunes. Una asistencia sanitaria centrada en el paciente debe basarse en los siguientes principios:

  1. Respeto. La asistencia médica debe respetar las preferencias y necesidades médicas del paciente, así como su autonomía e independencia.
  2. El derecho y poder de decisión. El paciente tiene el derecho y la responsabilidad de participar, de acuerdo con su capacidad y sus preferencias, en la toma de decisiones que afectan su vida. Esto exige un sistema sanitario receptivo, que ofrezca las opciones adecuadas para el tratamiento y facultades de elección de acuerdo con las capacidades del paciente, y también proporcione estímulo y apoyo para que el paciente y su familia obtengan la mejor calidad de vida posible.
  3. Participación de los pacientes en la política sanitaria. Los pacientes y las organizaciones de pacientes deben comprometerse y compartir la responsabilidad en relación a la toma de decisiones sobre las políticas sanitarias y las políticas sociales que repercutirán finalmente en sus vidas.
  4. Acceso y Apoyo. El paciente debe tener acceso a los servicios sanitarios que su condición exija. Esto incluye el acceso a servicios, tratamientos, cuidados preventivos y actividades que mejoren su salud. Dichos servicios deben proporcionarse de manera tal que todos los pacientes puedan acceder a los servicios sanitarios, independientemente de su condición socioeconómica. La asistencia sanitaria debe prestar apoyo a sus necesidades emocionales y tener en cuenta factores ajenos a su salud, tales como educación, situación laboral y problemas familiares que afecten su poder de decisión sobre su propia salud y auto disciplina.
  5. Información. Es esencial dar una información adecuada, precisa y clara para que el paciente pueda tomar decisiones fundamentadas en relación al tratamiento y a la aceptación de su enfermedad. La información se les debe presentar en un formato sencillo acorde con los principios de información médica, teniendo en cuenta así mismo la enfermedad del individuo, su idioma, edad, nivel de comprensión, capacidad y cultura.

Las decisiones tomadas en la elaboración de una política de asistencia sanitaria tendrán siempre repercusiones para el paciente, por lo tanto estos tienen el derecho moral y ético de participar de forma activa y significativa en la elaboración de dichas políticas. En la actualidad la opinión del paciente no es valorada ni reconocida, así que su participación es un mero acto simbólico.

Cuando creamos Fortaleza no teníamos conocimiento sobre esta declaración de principios, a los cuales adherimos sin saberlo, porque un sistema no es solidario si se basa en la ignorancia de los pacientes, fomenta la indiferencia o la falsa confianza en una tarifa plana de salud.

Un sistema de salud debe, necesaria y obligatoriamente, fomentar el conocimiento y la prevención, porque de esta manera el paciente puede ganarse el respeto de la asistencia médica y ejercer el derecho a participar en el cuidado de su salud. Un paciente con conocimientos sabe lo que busca y un profesional capacitado puede informar, prevenir y contener, y no se limita a ser solo un generador de tratamientos.

Informarse y prevenir, y consultar con el mejor médico disponible ante cualquier problema, es transformar nuestra cobertura en un sistema de asistencia centrado en el paciente, y este es un buen método para Mantenerse Sano.

Adsense