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29 de noviembre de 2011

La Involución de la Salud: Cuando las nuevas tecnologías se perciben como problemas

El Proyecto Genoma Humano tenía el objetivo fundamental de determinar la secuencia de pares de bases químicas que componen el ADN e identificar y cartografiar los aproximadamente 20.000 a 25.000 genes del genoma humano desde un punto de vista físico y funcional. El proyecto, dotado con 90.000 millones de dólares, fue fundado en 1990 por el Departamento de Energía y los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos, bajo la dirección del Dr. James D. Watson, con un plazo de realización de 15 años.
Debido a la amplia colaboración internacional, a los avances en el campo de la genómica, así como a los avances en la tecnología informática (directamente relacionada con la Ley de Moore de capacidad de procesamiento), un borrador inicial del genoma fue terminado en el año 2000 y anunciado conjuntamente por el ex-presidente Bill Clinton y el ex-primer ministro británico Tony Blair en una conferencia de prensa en la Casa Blanca el 26 de junio de ese año. Finalmente el genoma completo fue presentado en abril del 2003, dos años antes de lo esperado.
Además, un proyecto comercial paralelo se realizó por fuera del gobierno liderado por la Corporación Celera cuyo Director en ese momento era el Dr. Craig Venter. El futuro se veía muy promisorio.
Sin embargo en la década siguiente, la aplicación práctica de la información genómica ha sido decepcionantemente lenta, y solo en el presente año se percibe que esto esté a punto de cambiar. El mercado se está acercando rápidamente al uso generalizado en la medicina clínica de la secuenciación del genoma completo (WGS – Whole Genome Sequencing) que consiste en la secuenciación completa de los más de 6 mil millones de pares base de ADN de nuestro genoma individual.
Hace apenas 10 años, inmediatamente despues de su anuncio, comenzó lo que se llama “carrera de los 1000 dolares”, es decir lograr que la secuencia del genoma completo (WGS) pueda lograrse comercialmente a ese costo, ya que este es el punto mágico en el que se espera involucrar a los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, y donde muchos expertos en el campo creen que el WGS será económicamente viable para su uso rutinario en la atención médica. Hoy en día, el WGS está comercialmente disponible por menos de U$10.000, y varias empresas están compitiendo para obtener el costo por debajo de 1.000 dólares en los próximos meses.
A pesar de no haber alcanzado este hito el WGS ya está siendo adoptado rápidamente en todo USA. En 2009, menos de 100 personas se realizaron un WGS, pero ese número aumentó a más de 2.000 en 2010 y se espera llegar a 30.000 este año. La adopción acelerada del WGS trae consigo muchas promesas, pero como con cualquier cambio tecnológico, también tendrá consecuencias disruptivas para el mercado de la salud al menos en un período de transición. Por desgracia para los médicos, es probable que ellos deban soportar buena parte del peso de esas consecuencias.
Es muy probable que durante este período de transición los médicos sean extraordinariamente vulnerables a las demandas legales, independientemente si deciden aceptar o resistir el uso del WGS con sus propios pacientes. También otros actores en el campo de la salud, como los laboratorios de análisis genéticos podrán ser objeto de demandas por conductas negligentes o por una mala interpretación de las pruebas genéticas, cuyos resultados solo deberían ser comunicados y explicados a los pacientes por los médicos, ya que este es el paso que supone la mayor obligación y conlleva la mayor responsabilidad para con el paciente.
Como con cualquier nueva tecnología, muchos médicos se resistirán a adoptar el WGS, al menos inicialmente, aunque a medida que el costo de la secuenciación continúen disminuyendo, y cada vez más médicos y pacientes adoptan el uso de esta tecnología, la brecha de rendimiento entre los que lo adopten y los que lo resisten, inevitablemente será más grande.
Se estima que cada uno de nosotros tiene más de 100 variantes que podría aumentar significativamente nuestro riesgo de enfermedades genéticas y el WGS puede detectar cada una de esas variantes. Esa es una cantidad abrumadora de problemas potenciales para su evaluación ya que no hay en absoluto suficientes médicos genetistas formados en esta tecnología para satisfacer esta demanda, lo que dejará la carga de la comprensión y la comunicación de esta información a los médicos clínicos o generalistas que tienen poco o ningún entrenamiento en genética.
Es cierto que, de momento, no sabemos qué significado tienen el 99% de esos cambios genéticos, pero sí conocemos algunos muy importantes. Por ejemplo, si una mujer tiene una mutación en el gen BRCA, debería hacerse una mamografía frecuentemente porque tiene un alto riesgo de cáncer de mama. Si una persona tiene una mutación en un oncogen relacionado con el cáncer de colon, debería hacerse una colonoscopia anual. De manera más general, un número creciente de pacientes con cáncer se beneficiarán de las terapias oncológicas a medida, basadas en las nuevas mutaciones en el tumor descubierto mediante la comparación de los genomas completos de sus células sanas con los de sus células tumorales. En definitiva, permitirá tomar medidas preventivas, decidir dietas especificas, etc.
Teniendo en cuenta estos éxitos, parece claro que el WGS va a ser bueno para los pacientes, lo que les permitirá recibir un tratamiento adaptado a su composición genética personal. Sin embargo, si la secuencia del genoma llegara a ser casi tan rutinario como, por ejemplo, una colonoscopia o el chequeo del colesterol, los médicos (la mayoría de los cuales - repito - no tienen entrenamiento formal en genética) se encontrarán en una situación precaria, ya que es probable que no reconozcan algunas de estas variantes de potencial importancia, y si eso ocurre, el médico puede esperar una demanda por negligencia y mala praxis, cuando su paciente sufra una enfermedad (o la muerte) cuando se podría haber evitado.
Quizás la solución a esto sea el desarrollo de un software para que el médico pueda interpretar los datos y un protocolo (similar al consentimiento informado) para que el paciente reciba sólo la información que quiera. Habrá gente que no querrá saber si va a tener una enfermedad neurodegenerativa para la que no hay cura, pero en cambio sí querrá conocer si tiene predisposición a tener un tipo de cáncer que puede curarse si se trata a tiempo.
Otra fuente potencial de responsabilidad se relaciona con el deber de un médico para divulgar los resultados genéticos de importancia médica a los familiares de un paciente. A diferencia de la mayoría de los exámenes médicos, la información genética es relevante no sólo para los pacientes, sino también para los miembros de su familia, ya que ellos mismos pueden ser portadores de las mismas variantes genéticas.
Pero mientras tanto, nuestros legisladores se miran el ombligo totalmente ausentes, e ignorantes de las consecuencias implícitas en la adopción de estas nuevas tecnologías. Los códigos de ética profesionales de las asociaciónes médicas y las leyes actuales no crean un marco real para esta tecnología lo que garantiza que los jueces en los tribunales tomarán decisiones arbitrarias e inconsistentes. Sin dudas los principios legales y éticos, de confidencialidad y divulgación actuales, no están preparados para el uso generalizado del WGS y es improbable que el Consentimiento Informado pueda ampliarse para seguir justificando falencias de capacitación teórica y formación profesional.
También otras dinámicas del WGS intensifican los riesgos de mala práxis médica. Habrá cambios constantes y rápidos en nuestro conocimiento sobre el significado de diferentes variantes genéticas, lo que requerira de los médicos constantes re-evaluaciones del diagnóstico, pronóstico y tratamiento de sus pacientes. Además, como los pacientes se volveran cada vez más familiarizado con la genética, comenzaran a hacer preguntas más informadas y con mayores matices a sus médicos acerca de los factores genéticos, lo que conlleva la creación de nuevos riesgos de responsabilidad si el médico no responde de forma precisa o completa. Para los hipocondríacos esto será el paraíso.
Por ejemplo, deberíamos considerar a un paciente que manifiesta su preocupación por su riesgo para un tipo particular de cáncer, que puede verse afectada por decenas de genes ¿Si el médico nota (o no) una mutación significativa en uno de esos genes y no lo comunica correctamente, puede tener un mayor riesgo de responsabilidad por mala práxis con el paciente? En este entorno, los médicos se verán obligados a aprender genética en el día a día (y rápidamente), o van a pasar gastando gran parte de su tiempo y de sus ingresos en un litigio tras otro.
¿Las escuelas de medicina están formando estudiantes de acuerdo a estos retos y a las implicaciones del WGS? No lo sé, aunque hay una cosa que puedo apostar. La escuelas de derecho desarrollaran cursos de Genética y Derecho con mucha mayor eficiencia, por lo que una nueva generación de estudiantes de derecho estará lista para la próxima ola de demandas por mala práxis médica basada en la genética.
En definitiva, el WGS va a ser una herramienta fundamental para la medicina preventiva y para Mantenerse Sano, pero como pacientes / usuarios debemos entender que la adopción de esta tecnología no solo dependerá de su costo, sino de la correcta capacitación de los profesionales y de la seguridad jurídica formada alrededor de ella.

9 de abril de 2010

CÁNCER (TUMORACIÓN MALIGNA) – Extracto del libro “La Enfermedad como Camino”


Tenemos que tomar conciencia de que todo lo que nosotros percibimos o definimos como unidad es, por un lado, parte de una unidad mayor y, por otro lado, está compuesta por otras muchas unidades. Por ejemplo, un bosque es parte de una unidad mayor, «paisaje», y está compuesto por muchos «árboles»

Un ser humano es parte de la Humanidad y está compuesto de órganos que, a su vez, se componen de muchas células. La Humanidad espera del individuo que se comporte de la manera más adecuada para el desarrollo y supervivencia de la especie. El ser humano espera de sus órganos que funcionen de la manera mejor para asegurar su supervivencia. El órgano espera de sus células que cumplan con su cometido tal como exige la supervivencia del órgano.

En esa jerarquía, cada unidad individual está siempre en conflicto entre la vida propia personal y la supeditación a los intereses de la unidad superior. Cada organización compleja se basa para su buen funcionamiento en que la mayoría de las partes se sometan a la idea común y la sirvan. Normalmente, todo sistema soporta la separación de algunos de sus miembros sin peligro para la totalidad. Pero existe un límite y, si éste es superado, el conjunto corre peligro.

El cáncer no es un hecho aislado que se presenta únicamente en un organo sino un proceso muy diferenciado e inteligente que afecta a los seres humanos en todos los planos. En casi todas las demás enfermedades sentimos cómo el cuerpo combate, con las medidas adecuadas, una anomalía que amenaza una función. Si lo consigue, hablamos de curación, que puede ser completa o no. Si no lo consigue y sucumbe en el intento, es la muerte.

Pero con el cáncer experimentamos algo totalmente distinto: el cuerpo ve cómo sus células, cada vez en mayor número, alteran su comportamiento y, mediante una activa división, inician un proceso que en sí no conduce a ningún fin y que únicamente encuentra sus límites en el agotamiento del huésped.



3 de agosto de 2009

Plan de Salud de Barack Obama: Crear un Sistema de Salud Eficiente


Debo confesar que me he tomado un tiempo antes de retomar los post en el blog. Aunque en la Argentina no pasó demasiado desde el 25 de Junio.

Pasaron las elecciones legislativas con la derrota del modelo de “redistribución de la salud”. La inmediata declaración posterior de la pandemia asumiendo una realidad que todos conocíamos (el viernes de las elecciones había 2.000 pacientes reconocidos, el lunes de la derrota eran 100.000)

Renunció Ocaña, no por su total y absoluta inutilidad en la función, con el fracaso consecuente reflejado en el número de muertos, sino porque no estaba de acuerdo con algunas decisiones políticas relacionadas a la presión de Hugo Moyano por hacerse del control de la caja.

Moyano tomó el control total de la caja (la última caja que queda), como un ejemplo de lo lineal de nuestra historia. La previsibilidad del reflejo en un espejo perfecto. Como siempre.

Las vacaciones sanitarias funcionaron para la Gripe A, para mis hijos y para mí. Me permitieron tomar distancia de una realidad dolorosa, cansadora, irritante. Una realidad de cuarta.

¿Quien hace las cosas bien? ¿qué ejemplo podemos copiar?

Leí un artículo muy interesante titulado "Las bolas de Obama”, en la edición internacional del El País, donde define la reforma sanitaria propuesta como la propuesta que “legitimará políticamente o quebrará su presidencia”. Una trascendencia política sorprendente que en Argentina no asignamos, y que tal vez sea la causa de nuestra realidad ruandesa (con todo el respeto que me merece el sistema de salud de la República de Ruanda, su desnutrición crónica extendida y su pobreza endémica)
¿Cuál es la propuesta de Barak Obama para reformar el sistema de salud? Hagamos un resumen.

El problema

Cuarenta y siete millones de estadounidenses –entre ellos casi 15 millones de latinos – carecen de seguro médico y no hay señales de que esta tendencia vaya a disminuir. Casi una tercera parte de los latinos carecen de cobertura, el mayor grupo de personas sin seguro en los Estados Unidos. Datos del censo muestran que más latinos carecían de seguro médico el año pasado que el año anterior, incluyendo un 38 por ciento de los latinos de Colorado, 39 por ciento de los de la Florida, y 35 por ciento de los de Nevada.

Los costos de la atención médica se disparan

Las primas de los seguros médicos han subido cuatro veces más rápido que los salarios en los últimos seis años.

No se gasta lo suficiente en la prevención y la salud pública

La nación afronta epidemias de obesidad y enfermedades crónicas, así como nuevas amenazas de gripe pandémica y bioterrorismo. Pero a pesar de todo esto, menos de 4 centavos de cada dólar destinado al cuidado de la salud se invierte en la prevención y la salud pública.


La Solución

1. Cobertura de calidad, asequible y portátil para todos.

Obama pondrá un nuevo plan nacional de salud a disposición de todos los estadounidenses - incluso a los que trabajan por cuenta propia y a las pequeñas empresas - que les permitirá comprar cobertura médica de costo razonable, un plan similar al que disfrutan los miembros del Congreso. Estas son las características que propone el plan:

Derecho garantizado el seguro. Ningún estadounidense será rechazado por ningún plan de seguros debido a una enfermedad o condición preexistente.

Beneficios completos. El paquete de beneficios será similar al ofrecido a través del Programa de Beneficios de Salud para los Empleados Federales, el plan que disfrutan los miembros del Congreso. El plan cubrirá todos los servicios médicos esenciales, incluso los servicios preventivos, la maternidad y la salud mental.

Primas, copagos y deducibles al alcance de todos.

Subsidios. Los individuos y las familias que no cumplan con los requisitos para recibir Medicaid o SCHIP pero que necesiten ayuda económica recibirán un subsidio federal -en proporción a sus ingresos- para comprar el nuevo plan público o un seguro de salud privado.

Trámites simplificados y control de costos.

Facilidad de inscripción. Será fácil inscribirse en el nuevo plan público y acceder a los servicios que cubre.

Portabilidad y opciones. Los participantes en el nuevo plan público y en la Bolsa Nacional de Seguros de Salud –ver más abajo – podrán cambiar de trabajo sin cambiar ni poner en peligro su cobertura médica.

Calidad y eficiencia. Las compañías de seguros que participen en el nuevo plan público tendrán que facilitar información que indique si cumplen ciertas normas de calidad, uso de tecnología y administración.


2. Bolsa Nacional de Seguros de Salud

El plan de Obama creará una Bolsa Nacional de Seguros de Salud para ayudar a las personas que quieran comprar un seguro privado. La Bolsa actuará como un organismo de control y ayudará a reformar el mercado de los seguros privados, elaborando regulaciones y normas para los planes de seguro que participen, con vistas a garantizar la equidad, la economía y la accesibilidad.

Las aseguradoras tendrán que emitir una póliza a todo el que lo solicite y cobrar primas justas y estables que no dependan del estado de salud del asegurado. La Bolsa exigirá que todos los planes ofrecidos sean por lo menos tan generosos como el nuevo plan público y se ajusten a las mismas normas de calidad y eficiencia. La Bolsa evaluará los planes y divulgará las diferencias entre los planes, incluso el costo de los servicios.

Contribución de los empleadores: A los empleadores que no ofrezcan un seguro médico de calidad a sus empleados, o que no hagan una contribución importante al costo del mismo, se les exigirá que aporten un porcentaje de la nómina al costo del plan nacional. Los pequeños empleadores que no lleguen a ciertos niveles de ingresos estarán exentos.

Cobertura obligatoria para los niños: Obama exigirá que todos los niños tengan seguro médico. Obama aumentará las opciones abiertas a los adultos jóvenes, lo que incluye permitir que los menores de 25 años de edad permanezcan en los planes de sus padres.

Bajar los costos modernizando el sistema de atención médica de los Estados Unidos

a. Reducir el costo de las enfermedades para las empresas y sus empleados. Los gastos relacionados con las enfermedades catastróficas constituyen un porcentaje elevado de los gastos médicos de las aseguradoras privadas. El plan de Obama reembolsaría a los planes de salud de los empleadores una porción de los gastos catastróficos en que incurran, por encima de un nivel, si esos ahorros se usan para reducir las primas que pagan los trabajadores.

b. Reducir los costos asegurando que los pacientes reciban y que los proveedores proporcionen atención de alta calidad.


Ayuda a los pacientes

Apoyar programas de manejo de enfermedades: El 75 % del total de los gastos médicos se emplean en el tratamiento de pacientes con una o más enfermedades crónicas, como la diabetes, las enfermedad cardíacas y la presión arterial elevada. Obama exigiría que los proveedores que participen en el nuevo plan público, Medicare o el Programa de Beneficios de Salud para Empleados Federales (FEHBP) utilicen programas de control de enfermedades que tengan eficacia probada. Esto mejorará la calidad de la atención médica, dará a los médicos mejor información y bajará los costos.

Coordinar e integrar la atención médica: Más de 133 millones de estadounidenses padecen al menos una enfermedad crónica, y éstas cuestan la asombrosa cifra de $1,700 billones al año. Obama mejorará la coordinación y la integración del cuidado de las personas con condiciones crónicas, insistiendo en que los programas se pongan en plena marcha y apoyando el uso de equipos de profesionales.

Exigir transparencia y calidad respecto a los costos: Obama exigirá que los hospitales y otros proveedores recopilen y divulguen al público los costos y la calidad de la atención médica que prestan, incluso información sobre los errores médicos que pudieran haberse evitado, el número de pacientes por enfermera, las infecciones contraídas en los hospitales mismos y las desigualdades en la atención prestada. También exigirá que los planes de salud revelen el porcentaje de las primas de seguro que se destinan al cuidado de los pacientes en comparación con la parte que absorben los costos administrativos.

Garantizar que los proveedores presten atención de calidad
Reducir los costos mediante la inversión en sistemas electrónicos de información médica: La mayoría de los archivos médicos aún se guardan en papel, lo cual dificulta la coordinación de la atención, la medición de la calidad y la reducción de los errores médicos, y cuesta el doble que mantener archivos electrónicos. Obama invertirá $10,000 millones anuales durante los próximos cinco años en lograr que el sistema de salud de los Estados Unidos avance hacia la adopción de sistemas electrónicos de información médica, incluyendo historiales médicos computarizados, e introducirá por fases los requisitos que llevarán a la conversión total a un sistema de información electrónico. Obama concederá prioridad absoluta a la protección de la privacidad de los pacientes.


3. Reducir los costos incrementando la competencia en los mercados de seguros y fármacos:

Incrementar la competencia cultural: El negocio de los seguros está dominado actualmente por un pequeño grupo de grandes empresas que devoran a sus rivales. Más de 400 fusiones de empresas se han llevado a cabo en el sector de los seguros médicos en los últimos 10 años, y tan solo dos compañías controlan la tercera parte del mercado nacional. Se decía que estos cambios aumentarían la eficiencia del sector, pero lo que ha ocurrido es que las primas de seguro han aumentado más de un 87 por ciento.

Barack Obama impedirá que las empresas abusen de su poder monopólico subiendo los precios sin justificación. Su plan obligará a las aseguradoras a desembolsar una parte razonable de sus primas para el cuidado de los pacientes en vez de quedarse con sumas exorbitantes para las utilidades y para la administración. Su nueva Bolsa Nacional de la Salud aumentará la competencia entre las aseguradoras.

Reducir el costo de las medicinas recetadas: El segundo tipo de gasto médico que crece rápidamente es el de las medicinas que sólo se obtienen con receta. Las empresas farmacéuticas venden exactamente las mismas medicinas en Europa, Canadá y Estados Unidos, pero en este país cobran el doble por ellas. Obama permitirá que los estadounidenses compren sus medicinas en otros países desarrollados si éstas son de seguridad probada y cuestan menos. Obama también revocará la medida que impide al gobierno negociar con empresas farmacéuticas, lo que podría generar ahorros de hasta $30,000 millones. Por último, Obama se esforzará por aumentar el uso de medicinas genéricas en el Medicare, el Medicaid y el FEHBP, y prohibirá que las grandes empresas farmacéuticas impidan que las medicinas genéricas ingresen al mercado.
Cualquier semejanza con nuestra realidad no es mera coincidencia.

4 de mayo de 2009

El valor de la información

Epidemia (del griego epi, por sobre y demos, pueblo), en su definición tradicional, es una enfermedad ampliamente extendida que afecta a muchos individuos en una población.

En la actualidad el concepto es una relación entre una línea de base de una enfermedad, que puede ser la prevalencia o incidencia normales, y el número de casos que se detectan en un momento dado. En este sentido si una comunidad se encuentra libre de determinada enfermedad, un solo caso constituye una epidemia. En otras palabras, es un incremento significativamente elevado en el número de casos de una enfermedad con respecto al número de casos esperados.

En caso de que la epidemia tenga un carácter mundial se trataría de pandemia. En caso de enfermedades que afectan en una zona mantenida en el tiempo se trataría de endemia.

El Ministerio de Salud de la Nación mantiene una Sala de Situación de Salud, donde se registran y controlan los casos detectados de enfermedades en todo el país, así como los índices que estos conforman. Según esta Sala de Situación, el estado epidemiológico de Argentina es el siguiente:



No se vaya del cuadro, observe atentamente las enfermedades que encabezan el ranking y la evolución de los casos. Es muy buena información. Tenemos que pensar porque no la utilizamos con mayor frecuencia.

Veamos ahora los índices del 2009 según la misma fuente de información:


La influenza tiene valores menores que los esperados, lo mismo que la neumonía, aunque sería esperable que aumenten con la llegada del frío. Ahora, si vemos que en Argentina se registraron casi un millón y medio de casos de estas enfermedades en el 2007 (no hay información sobre el 2008) podemos intuir cuales serían las consecuencias de un brote de Gripe A.

Prestar atención a estos índices es lo que nos permite prevenir las enfermedades, porque podemos poner la energía y el foco en lo que es realmente importante, sin dejarnos influenciar por medios de comunicación, histerias colectivas o paranoias de todo tipo.

Por ejemplo, antes de correr a comprar barbijos y repelentes contra insectos tendríamos que prestar atención en la cobertura de las campañas de vacunación obligatorias que se realizan en nuestro país. Si tomamos solo a la Ciudad de Buenos Aires, posiblemente la región con mejor cobertura del país, los objetivos alcanzados no son enteramente satisfactorios:



¿Pueden ver la relación entre las vacunas y las epidemias? Si hubiera una serie con la evolución de las coberturas alcanzadas en las distintas campañas de vacunación, seguramente podríamos ver como los casos informados disminuyen cuando las coberturas fueron mayores. Lo opuesto también es cierto.

Las medidas de prevención para evitar la posible pandemia contra la gripe tipo A (ex porcina) va a ocasionar una disminución en los casos de influenza y neumonía, principalmente porque el miedo de los pacientes va a lograr que concurran al médico con mucha rapidez en lugar de automedicarse. Aunque también será la causante de un aumento en el precio y en el consumo de algunos antibióticos, sin mencionar los barbijos, por supuesto.

Pero cuidado, mientras buscamos en los noticieros las últimas noticias sobre los casos de Gripe A que bajan desde México y USA, posiblemente estemos ante el resurgimiento de enfermedades como la Tuberculosis, la Tos Convulsa o la Poliomelitis, que estuvieron muy controladas, pero que no perdonan el olvido.

5 de abril de 2009

La estupidez insiste


Estoy haciendo un enorme esfuerzo para imaginarme una buena razón para ocultar las estadísticas reales del Dengue. Y cuando digo buena razón, estoy hablando de buenas intenciones. Esas gestiones por las cuales la población en general se beneficia de esta carencia de conocimiento, o de una ignorancia premeditada si así lo quieren, sobre la cantidad, la ubicación y la gravedad de los pacientes afectados.

Tal vez la intención de los responsables sea evitar el pánico. No lo sé, quizás temen escenarios apocalípticos donde la sociedad, devastada por el miedo al contagio, detiene todos los procesos productivos al evitar salir de sus casas.

O tal vez lo que buscan es evitar que los afectados por el virus sean víctimas, además de la enfermedad, de una dolorosa e injusta discriminación por parte del resto de la población. Quizás creen que las personas afiebradas y doloridas, que hayan sido picadas previamente por un mosquito, son los menos votados en un índice de tolerancia a vecinos enfermos.

Ironías aparte, siempre terminamos en la mezquina realidad, aquella que indica que no es importante ser, sino parecer. Entonces la imagen se construye a partir de frases hábilmente preparadas y efectos mediáticos coordinados que buscan generar una sensación de gestión. Se construye con anuncios sobre lo que se va a hacer y no sobre lo que se tendría que estar haciendo en este momento.

En la Salud los índices son determinantes, la tasa de mortalidad infantil sobre 1000 nacidos vivos, la distribución relativa de enfermos de VIH, los casos notificados de enfermedades epidemiológicas (Hepatitis A, Rubéola, Cólera, Neumonía, Sífilis, etc.) y muchos otros como estos, son la vara con la que se mide la eficiencia de una gestión. Es fácil, se comparan los índices de años anteriores y se ve claramente el resultado, más es peor.

Los índices son transparentes y están diseñados para cumplir con esta función. Esto es así porque un grupo de médicos y científicos supuso, en algún momento, que una sociedad siempre quiere mejorar y para esto necesita medir, porque conocer la dimensión del problema es la única forma de comenzar a solucionarlo.


Ahora bien, el dengue es una enfermedad febril aguda caracterizada por dolores del cuerpo muy intensos y erupciones ocasionales de la piel. No se contagia de una persona a otra, sino que es transmitida por la picadura de un mosquito. Es muy dolorosa, y en algunos casos puede ser mortal (dengue hemorrágico).

La prevención es relativamente sencilla, debemos evitar que nos pique un mosquito, por lo tanto debemos evitar que los mosquitos estén cerca o dentro de nuestras casas. Es recomendable vestir ropa larga y usar repelente de insectos. Lo que hacemos siempre por comodidad ahora debemos hacerlo por precaución, pero con un poco más de conciencia. Y por supuesto, si alguien tiene síntomas de gripe (son los mismos que el dengue) debe ir al médico inmediatamente para que sea él el que lo tranquilice o lo medique.

Ayudaría si los responsables dieran más información, sobre todo antes de que ocurra el problema, en vez de perder el tiempo con esa ridícula segmentación entre casos “autóctonos” e “importados”, que por alguna razón les resulta tan importante recalcar. También ayudaría si todos nosotros entramos a Wikipedia y buscamos Dengue, porque si tenemos una epidemia en puerta siempre es mejor saber que no saber, después habrá tiempo de encontrar culpables.

Lo lamentable es la pérdida de tiempo, porque mientras más avanza la enfermedad sin que tomemos medidas, más difícil es prevenir el contagio. Y aunque nadie muera, la enfermedad del Dengue es dolorosa e incómoda y la sufren mucho más los ancianos y los niños.

Como siempre la desilusión y la bronca dejan paso a la incredulidad. Ya no importa cuantos casos hayan ocurrido, nosotros creeremos que son muchos más. Aunque el dengue sea hoy uno más de los tantos problemas epidemiológicos que padecemos.

¿Por que se ocultan las estadísticas? Albert Camus decía que “La estupidez insiste”. Yo en cambio creo que los malos trabajan de eso, y son muy eficientes.

23 de marzo de 2009

A correr que se acaba el mundo

Mi próximo objetivo deportivo es correr la carrera Hi-Tec Series el 19 de Abril en Pilar (Buenos Aires). Se trata de una carrera de cross country, con una distancia a definir entre 18 y 22 km, que te lleva por caminos de tierra, pastizales, bañados, arroyos y pequeñas lagunas.

Tiene pocas dosis de aventura o de orientación, porque la carrera está totalmente señalizada, pero te obliga a pelear contra el barro y los espinillos durante casi dos horas, hasta terminar lo suficientemente cansado como para sentirte orgulloso de tu esfuerzo.

Mi esposa me mira imperturbable y entiendo sus razones. Ambos representamos la eterna discusión sobre la absurda necesidad de agotarse para sentirse mejor.

Foto: Largada Zarate 2004 - El de gorro de lana gris soy yo.

No solo es cansarse, también es regresar a un ámbito lúdico, no del todo competitivo, donde tenemos una excusa para chapotear en el barro y meternos hasta la cintura en el agua, disimulando entre la masa de corredores nuestra regresión a la infancia.

No estoy loco, todo aquel que se disfraza todos los fines de semana del muñeco Gallardo o de Tiger Woods, aunque el resultado sea la versión inútil y expandida a 120 kg del ídolo, entiende a que me refiero.

Correr una media maratón por caminos de tierra tiene sus pro y sus contra. Es mucho más agradable que una carrera de calle y, al ser el terreno más blando, castigas menos las rodillas y los tobillos. Lo malo es que normalmente se realiza lejos de la ciudad y es necesario madrugar para desayunar bien. Viajar unos cuarenta minutos un domingo muy temprano indefectiblemente te arruina el sábado a la noche (y el 18 tengo una fiesta) y esto alimenta los argumentos de mi esposa que se reflejan en su mirada imperturbable, a lo que siempre respondo con el ya clásico “todo no se puede”.

Comencé a correr estas carreras en el 2004. La primera fue en Zarate, pasando el primer puente de Brazo Largo hacia la derecha, justo donde está ese barco grande encallado. Casi me muero.

Antes de este desafío corría carreras de 5 y 10 km en calle, y nadie me había advertido sobre los secretos de las carreras largas, como el hecho que la ropa te roza y te lastima, y otros pequeños detalles que no voy a mencionar acá.

Después de Zarate corrí en promedio 3 medias maratones por año, en calle o cross country, con altibajos en el rendimiento, pero con la constancia suficiente para entrenar.

Desde el 3 de Junio del 2007 anoto en un diario de entrenamiento la actividad que realizo. Anoto tiempos, kilómetros recorridos y el objetivo de la actividad. Normalmente entreno dos veces durante la semana y el domingo hago fondo, es decir corro una distancia larga a baja velocidad. El resultado son 1.377 km y dos pares de zapatillas en 21 meses.

No es mucho, son 66 km por mes, o 16 km por semana. Pero aprendí que el que mejor lleva la cuenta es el cuerpo, ya sea para lesionarse si hago las cosas mal o para mejorar si las hago bien.

¿Por qué hago todo esto? Por muchas razones, pero principalmente para estar, objetivamente, en buena forma física. También para combatir el stress, y hasta para reafirmar mi perseverancia, mi autoestima y mi resistencia a la frustración. Me sirve también para bajar de peso, no solo por el entrenamiento en sí, sino porque quiero tener buenos rendimientos y no hacer papelones.

En resumidas cuentas a los 33 años ingresé en un circulo virtuoso del que me cuesta mucho salir, porque definitivamente me siento mucho mejor cuando lo hago que cuando abandono.

Creo que el secreto está en que encontré una actividad que me divierte y que puedo hacerla en forma regular sin necesidad de coordinar con nadie. Simplemente me pongo las zapatillas y salgo.

Cinco años después de esa carrera veo que, a los 38 años, hacer lo que me gusta, solamente por el placer de chapotear en el barro y meterme hasta la cintura en el agua, es una forma muy divertida de mantenerme sano.

4 de marzo de 2009

Como comenzar a prevenir


Como primer post me parece imprescindible fijar ciertas posiciones relacionadas con lo que significa para mí Mantenerse Sano. Podría tomarse como un conjunto de actividades, dietas y conductas, o un listado interminable de estudios médicos y análisis de laboratorio. En realidad es un objetivo relacionado con la libertad . Mantenerse Sano es para mí una forma de independizarnos de decisiones y de estructuras condicionantes.

Los resultados obtenidos por el sistema de salud argentino, regido por políticos y sindicatos, me llevan a pensar en lugares en los que no quiero estar. Es difícil de imaginar, como tantas cosas que solo se aprenden con la experiencia propia, que más de la mitad de la población no tiene cobertura médica de ninguna clase, y que la otra mitad solo sabrá como se comporta su sistema al momento de enfermarse.

El sistema de salud no es otra cosa que un enorme conglomerado de empresas privadas que sufren las consecuencias de la realidad como cualquier otra. No hay un soporte filosófico adicional, o un compromiso ético excepcional sobre el que se apoya el trabajo médico. No tiene que haberlo. Los médicos son profesionales que trabajan para atender las necesidades propias y de sus familias, igual que los abogados, contadores o cualquier otro trabajador. Las clínicas y sanatorios que los contratan son empresas privadas que distribuyen ganancias y perdidas. No conozco ningún banco que tenga un tratamiento preferencial o haga "excepciones" en su análisis crediticio con una clínica o un médico.

Como toda industria o sector, la calidad de los servicios no es homogénea. Hay buenos y malos profesionales, hay buenas y malas empresas. La diferencia sustancial es que los "clientes", usted y yo, no sabemos nada de salud. ¿Con qué grado de detalle conoce usted como funciona su cuerpo? Conozco personas que, con solo escuchar un golpeteo casi imperceptible en su auto mientras manejan, saben exactamente la falla y la pieza que deben cambiar. He escuchado a gente diseccionar la economía mundial en piezas tan chicas que podrían habérselas tragado. Y no voy a hablar de deportes.

La salud nos da miedo, esperamos que todo funcione bien, y si funciona mal no queremos enterarnos. Y esto nos convierte en el escalón más bajo dentro de la cadena alimenticia de la salud.

Cierto día leí un concepto del Dr. Rene Favaloro que me pareció un buen punto de partida. Favaloro dijo:

“La prevención debería ser el aspecto más trascendente de nuestra especialidad. Estoy seguro de que, en el futuro, se harán menos angioplastias y menos cirugías de revascularización. La prevención, junto con los adelantos de la biología molecular relacionados con la genética, permitirán disminuir la incidencia de las enfermedades cardiovasculares.” (De la Conferencia internacional sobre la salud del corazón en los países en desarrollo. Una agenda para la acción para el siglo XXI, Nueva Delhi, India, 1999)

Bioingeniería, Biología Molecular, Genética, son términos que parecen exclusivos de la ciencia ficción o de laboratorios llenos de científicos silenciosos, cuando en realidad son conceptos que están insertos en nuestra vida diaria, o por lo menos tendrían que estarlo.

Pensemos en nuestros abuelos y en nuestros padres, ¿Qué enfermedades sufrieron o padecen en este momento? Mi abuelo paterno murió de un ataque al corazón, mi padre sufrió un infarto, y todos ellos junto con mi hermano son hipertensos. Mi abuelo materno sufría de presión ocular, igual que mi madre. ¿Es muy difícil pensar sobre cuales son las variables que tengo que controlar?

Esta historia clínica familiar, o factores de riesgo, son los que van a regir mi vida. También es posible que un avión se caiga sobre mi cabeza, pero todo indicaría que Prevención significa, en mi caso, ocuparme de estos temas antes que de otros. La Bioingeniería se relacionaría con nuevas vacunas o medicamentos, la Genética hará posible que mis nietos ya no padezcan estas enfermedades.

El primer paso es saber. Darle a la salud personal la importancia que todos decimos que tiene. Es conocer como funciona nuestro cuerpo, como lo cuidamos, como lo agredimos, y hacernos cargo del tema. Esto nos hace mejores clientes (que no es una mala palabra en salud), más seguros en nuestras elecciones, más estrictos con el cumplimiento de las indicaciones médicas, mejores pacientes. Y también menos indefensos como consumidores.

Saber en que lugar estamos parados nos permite diseñar nuestra propia “prevención”. Ignorar o negar nuestra carga genética es la mejor manera de encarecer nuestra salud. Una vacuna es mucho mas barata que una cirugía. Una dieta es mucho más barata que una vida llena de medicamentos.

Perder la salud es esclavizarse a decisiones externas, que no siempre están en manos idóneas. Mantenerse Sano es ser libre, es elegir con tiempo e información, es ser independiente de sindicalistas y políticos. Es decidir como quiero vivir mi vida.

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