29 de noviembre de 2011
La Involución de la Salud: Cuando las nuevas tecnologías se perciben como problemas
9 de abril de 2010
CÁNCER (TUMORACIÓN MALIGNA) – Extracto del libro “La Enfermedad como Camino”
Un ser humano es parte de la Humanidad y está compuesto de órganos que, a su vez, se componen de muchas células. La Humanidad espera del individuo que se comporte de la manera más adecuada para el desarrollo y supervivencia de la especie. El ser humano espera de sus órganos que funcionen de la manera mejor para asegurar su supervivencia. El órgano espera de sus células que cumplan con su cometido tal como exige la supervivencia del órgano.
En esa jerarquía, cada unidad individual está siempre en conflicto entre la vida propia personal y la supeditación a los intereses de la unidad superior. Cada organización compleja se basa para su buen funcionamiento en que la mayoría de las partes se sometan a la idea común y la sirvan. Normalmente, todo sistema soporta la separación de algunos de sus miembros sin peligro para la totalidad. Pero existe un límite y, si éste es superado, el conjunto corre peligro.
El cáncer no es un hecho aislado que se presenta únicamente en un organo sino un proceso muy diferenciado e inteligente que afecta a los seres humanos en todos los planos. En casi todas las demás enfermedades sentimos cómo el cuerpo combate, con las medidas adecuadas, una anomalía que amenaza una función. Si lo consigue, hablamos de curación, que puede ser completa o no. Si no lo consigue y sucumbe en el intento, es la muerte.
Pero con el cáncer experimentamos algo totalmente distinto: el cuerpo ve cómo sus células, cada vez en mayor número, alteran su comportamiento y, mediante una activa división, inician un proceso que en sí no conduce a ningún fin y que únicamente encuentra sus límites en el agotamiento del huésped.
3 de agosto de 2009
Plan de Salud de Barack Obama: Crear un Sistema de Salud Eficiente

4 de mayo de 2009
El valor de la información
En la actualidad el concepto es una relación entre una línea de base de una enfermedad, que puede ser la prevalencia o incidencia normales, y el número de casos que se detectan en un momento dado. En este sentido si una comunidad se encuentra libre de determinada enfermedad, un solo caso constituye una epidemia. En otras palabras, es un incremento significativamente elevado en el número de casos de una enfermedad con respecto al número de casos esperados.
En caso de que la epidemia tenga un carácter mundial se trataría de pandemia. En caso de enfermedades que afectan en una zona mantenida en el tiempo se trataría de endemia.
El Ministerio de Salud de la Nación mantiene una Sala de Situación de Salud, donde se registran y controlan los casos detectados de enfermedades en todo el país, así como los índices que estos conforman. Según esta Sala de Situación, el estado epidemiológico de Argentina es el siguiente:
No se vaya del cuadro, observe atentamente las enfermedades que encabezan el ranking y la evolución de los casos. Es muy buena información. Tenemos que pensar porque no la utilizamos con mayor frecuencia.
Veamos ahora los índices del 2009 según la misma fuente de información:
La influenza tiene valores menores que los esperados, lo mismo que la neumonía, aunque sería esperable que aumenten con la llegada del frío. Ahora, si vemos que en Argentina se registraron casi un millón y medio de casos de estas enfermedades en el 2007 (no hay información sobre el 2008) podemos intuir cuales serían las consecuencias de un brote de Gripe A.
Prestar atención a estos índices es lo que nos permite prevenir las enfermedades, porque podemos poner la energía y el foco en lo que es realmente importante, sin dejarnos influenciar por medios de comunicación, histerias colectivas o paranoias de todo tipo.
Por ejemplo, antes de correr a comprar barbijos y repelentes contra insectos tendríamos que prestar atención en la cobertura de las campañas de vacunación obligatorias que se realizan en nuestro país. Si tomamos solo a la Ciudad de Buenos Aires, posiblemente la región con mejor cobertura del país, los objetivos alcanzados no son enteramente satisfactorios:
¿Pueden ver la relación entre las vacunas y las epidemias? Si hubiera una serie con la evolución de las coberturas alcanzadas en las distintas campañas de vacunación, seguramente podríamos ver como los casos informados disminuyen cuando las coberturas fueron mayores. Lo opuesto también es cierto.
Las medidas de prevención para evitar la posible pandemia contra la gripe tipo A (ex porcina) va a ocasionar una disminución en los casos de influenza y neumonía, principalmente porque el miedo de los pacientes va a lograr que concurran al médico con mucha rapidez en lugar de automedicarse. Aunque también será la causante de un aumento en el precio y en el consumo de algunos antibióticos, sin mencionar los barbijos, por supuesto.
Pero cuidado, mientras buscamos en los noticieros las últimas noticias sobre los casos de Gripe A que bajan desde México y USA, posiblemente estemos ante el resurgimiento de enfermedades como la Tuberculosis, la Tos Convulsa o la Poliomelitis, que estuvieron muy controladas, pero que no perdonan el olvido.
5 de abril de 2009
La estupidez insiste

Estoy haciendo un enorme esfuerzo para imaginarme una buena razón para ocultar las estadísticas reales del Dengue. Y cuando digo buena razón, estoy hablando de buenas intenciones. Esas gestiones por las cuales la población en general se beneficia de esta carencia de conocimiento, o de una ignorancia premeditada si así lo quieren, sobre la cantidad, la ubicación y la gravedad de los pacientes afectados.
Tal vez la intención de los responsables sea evitar el pánico. No lo sé, quizás temen escenarios apocalípticos donde la sociedad, devastada por el miedo al contagio, detiene todos los procesos productivos al evitar salir de sus casas.
O tal vez lo que buscan es evitar que los afectados por el virus sean víctimas, además de la enfermedad, de una dolorosa e injusta discriminación por parte del resto de la población. Quizás creen que las personas afiebradas y doloridas, que hayan sido picadas previamente por un mosquito, son los menos votados en un índice de tolerancia a vecinos enfermos.
Ironías aparte, siempre terminamos en la mezquina realidad, aquella que indica que no es importante ser, sino parecer. Entonces la imagen se construye a partir de frases hábilmente preparadas y efectos mediáticos coordinados que buscan generar una sensación de gestión. Se construye con anuncios sobre lo que se va a hacer y no sobre lo que se tendría que estar haciendo en este momento.
En la Salud los índices son determinantes, la tasa de mortalidad infantil sobre 1000 nacidos vivos, la distribución relativa de enfermos de VIH, los casos notificados de enfermedades epidemiológicas (Hepatitis A, Rubéola, Cólera, Neumonía, Sífilis, etc.) y muchos otros como estos, son la vara con la que se mide la eficiencia de una gestión. Es fácil, se comparan los índices de años anteriores y se ve claramente el resultado, más es peor.
Los índices son transparentes y están diseñados para cumplir con esta función. Esto es así porque un grupo de médicos y científicos supuso, en algún momento, que una sociedad siempre quiere mejorar y para esto necesita medir, porque conocer la dimensión del problema es la única forma de comenzar a solucionarlo.
Ahora bien, el dengue es una enfermedad febril aguda caracterizada por dolores del cuerpo muy intensos y erupciones ocasionales de la piel. No se contagia de una persona a otra, sino que es transmitida por la picadura de un mosquito. Es muy dolorosa, y en algunos casos puede ser mortal (dengue hemorrágico).
La prevención es relativamente sencilla, debemos evitar que nos pique un mosquito, por lo tanto debemos evitar que los mosquitos estén cerca o dentro de nuestras casas. Es recomendable vestir ropa larga y usar repelente de insectos. Lo que hacemos siempre por comodidad ahora debemos hacerlo por precaución, pero con un poco más de conciencia. Y por supuesto, si alguien tiene síntomas de gripe (son los mismos que el dengue) debe ir al médico inmediatamente para que sea él el que lo tranquilice o lo medique.
Ayudaría si los responsables dieran más información, sobre todo antes de que ocurra el problema, en vez de perder el tiempo con esa ridícula segmentación entre casos “autóctonos” e “importados”, que por alguna razón les resulta tan importante recalcar. También ayudaría si todos nosotros entramos a Wikipedia y buscamos Dengue, porque si tenemos una epidemia en puerta siempre es mejor saber que no saber, después habrá tiempo de encontrar culpables.
Lo lamentable es la pérdida de tiempo, porque mientras más avanza la enfermedad sin que tomemos medidas, más difícil es prevenir el contagio. Y aunque nadie muera, la enfermedad del Dengue es dolorosa e incómoda y la sufren mucho más los ancianos y los niños.
Como siempre la desilusión y la bronca dejan paso a la incredulidad. Ya no importa cuantos casos hayan ocurrido, nosotros creeremos que son muchos más. Aunque el dengue sea hoy uno más de los tantos problemas epidemiológicos que padecemos.
23 de marzo de 2009
A correr que se acaba el mundo
Tiene pocas dosis de aventura o de orientación, porque la carrera está totalmente señalizada, pero te obliga a pelear contra el barro y los espinillos durante casi dos horas, hasta terminar lo suficientemente cansado como para sentirte orgulloso de tu esfuerzo.
Mi esposa me mira imperturbable y entiendo sus razones. Ambos representamos la eterna discusión sobre la absurda necesidad de agotarse para sentirse mejor.
Foto: Largada Zarate 2004 - El de gorro de lana gris soy yo.
No solo es cansarse, también es regresar a un ámbito lúdico, no del todo competitivo, donde tenemos una excusa para chapotear en el barro y meternos hasta la cintura en el agua, disimulando entre la masa de corredores nuestra regresión a la infancia.
No estoy loco, todo aquel que se disfraza todos los fines de semana del muñeco Gallardo o de Tiger Woods, aunque el resultado sea la versión inútil y expandida a 120 kg del ídolo, entiende a que me refiero.
Correr una media maratón por caminos de tierra tiene sus pro y sus contra. Es mucho más agradable que una carrera de calle y, al ser el terreno más blando, castigas menos las rodillas y los tobillos. Lo malo es que normalmente se realiza lejos de la ciudad y es necesario madrugar para desayunar bien. Viajar unos cuarenta minutos un domingo muy temprano indefectiblemente te arruina el sábado a la noche (y el 18 tengo una fiesta) y esto alimenta los argumentos de mi esposa que se reflejan en su mirada imperturbable, a lo que siempre respondo con el ya clásico “todo no se puede”.
Comencé a correr estas carreras en el 2004. La primera fue en Zarate, pasando el primer puente de Brazo Largo hacia la derecha, justo donde está ese barco grande encallado. Casi me muero.
Antes de este desafío corría carreras de 5 y 10 km en calle, y nadie me había advertido sobre los secretos de las carreras largas, como el hecho que la ropa te roza y te lastima, y otros pequeños detalles que no voy a mencionar acá.
Después de Zarate corrí en promedio 3 medias maratones por año, en calle o cross country, con altibajos en el rendimiento, pero con la constancia suficiente para entrenar.
Desde el 3 de Junio del 2007 anoto en un diario de entrenamiento la actividad que realizo. Anoto tiempos, kilómetros recorridos y el objetivo de la actividad. Normalmente entreno dos veces durante la semana y el domingo hago fondo, es decir corro una distancia larga a baja velocidad. El resultado son 1.377 km y dos pares de zapatillas en 21 meses.
No es mucho, son 66 km por mes, o 16 km por semana. Pero aprendí que el que mejor lleva la cuenta es el cuerpo, ya sea para lesionarse si hago las cosas mal o para mejorar si las hago bien.
¿Por qué hago todo esto? Por muchas razones, pero principalmente para estar, objetivamente, en buena forma física. También para combatir el stress, y hasta para reafirmar mi perseverancia, mi autoestima y mi resistencia a la frustración. Me sirve también para bajar de peso, no solo por el entrenamiento en sí, sino porque quiero tener buenos rendimientos y no hacer papelones.
En resumidas cuentas a los 33 años ingresé en un circulo virtuoso del que me cuesta mucho salir, porque definitivamente me siento mucho mejor cuando lo hago que cuando abandono.
Creo que el secreto está en que encontré una actividad que me divierte y que puedo hacerla en forma regular sin necesidad de coordinar con nadie. Simplemente me pongo las zapatillas y salgo.
Cinco años después de esa carrera veo que, a los 38 años, hacer lo que me gusta, solamente por el placer de chapotear en el barro y meterme hasta la cintura en el agua, es una forma muy divertida de mantenerme sano.
4 de marzo de 2009
Como comenzar a prevenir

Como primer post me parece imprescindible fijar ciertas posiciones relacionadas con lo que significa para mí Mantenerse Sano. Podría tomarse como un conjunto de actividades, dietas y conductas, o un listado interminable de estudios médicos y análisis de laboratorio. En realidad es un objetivo relacionado con la libertad . Mantenerse Sano es para mí una forma de independizarnos de decisiones y de estructuras condicionantes.
Los resultados obtenidos por el sistema de salud argentino, regido por políticos y sindicatos, me llevan a pensar en lugares en los que no quiero estar. Es difícil de imaginar, como tantas cosas que solo se aprenden con la experiencia propia, que más de la mitad de la población no tiene cobertura médica de ninguna clase, y que la otra mitad solo sabrá como se comporta su sistema al momento de enfermarse.
El sistema de salud no es otra cosa que un enorme conglomerado de empresas privadas que sufren las consecuencias de la realidad como cualquier otra. No hay un soporte filosófico adicional, o un compromiso ético excepcional sobre el que se apoya el trabajo médico. No tiene que haberlo. Los médicos son profesionales que trabajan para atender las necesidades propias y de sus familias, igual que los abogados, contadores o cualquier otro trabajador. Las clínicas y sanatorios que los contratan son empresas privadas que distribuyen ganancias y perdidas. No conozco ningún banco que tenga un tratamiento preferencial o haga "excepciones" en su análisis crediticio con una clínica o un médico.
Como toda industria o sector, la calidad de los servicios no es homogénea. Hay buenos y malos profesionales, hay buenas y malas empresas. La diferencia sustancial es que los "clientes", usted y yo, no sabemos nada de salud. ¿Con qué grado de detalle conoce usted como funciona su cuerpo? Conozco personas que, con solo escuchar un golpeteo casi imperceptible en su auto mientras manejan, saben exactamente la falla y la pieza que deben cambiar. He escuchado a gente diseccionar la economía mundial en piezas tan chicas que podrían habérselas tragado. Y no voy a hablar de deportes.
La salud nos da miedo, esperamos que todo funcione bien, y si funciona mal no queremos enterarnos. Y esto nos convierte en el escalón más bajo dentro de la cadena alimenticia de la salud.
Cierto día leí un concepto del Dr. Rene Favaloro que me pareció un buen punto de partida. Favaloro dijo:
“La prevención debería ser el aspecto más trascendente de nuestra especialidad. Estoy seguro de que, en el futuro, se harán menos angioplastias y menos cirugías de revascularización. La prevención, junto con los adelantos de la biología molecular relacionados con la genética, permitirán disminuir la incidencia de las enfermedades cardiovasculares.” (De la Conferencia internacional sobre la salud del corazón en los países en desarrollo. Una agenda para la acción para el siglo XXI, Nueva Delhi, India, 1999)
Bioingeniería, Biología Molecular, Genética, son términos que parecen exclusivos de la ciencia ficción o de laboratorios llenos de científicos silenciosos, cuando en realidad son conceptos que están insertos en nuestra vida diaria, o por lo menos tendrían que estarlo.
Pensemos en nuestros abuelos y en nuestros padres, ¿Qué enfermedades sufrieron o padecen en este momento? Mi abuelo paterno murió de un ataque al corazón, mi padre sufrió un infarto, y todos ellos junto con mi hermano son hipertensos. Mi abuelo materno sufría de presión ocular, igual que mi madre. ¿Es muy difícil pensar sobre cuales son las variables que tengo que controlar?
Esta historia clínica familiar, o factores de riesgo, son los que van a regir mi vida. También es posible que un avión se caiga sobre mi cabeza, pero todo indicaría que Prevención significa, en mi caso, ocuparme de estos temas antes que de otros. La Bioingeniería se relacionaría con nuevas vacunas o medicamentos, la Genética hará posible que mis nietos ya no padezcan estas enfermedades.
El primer paso es saber. Darle a la salud personal la importancia que todos decimos que tiene. Es conocer como funciona nuestro cuerpo, como lo cuidamos, como lo agredimos, y hacernos cargo del tema. Esto nos hace mejores clientes (que no es una mala palabra en salud), más seguros en nuestras elecciones, más estrictos con el cumplimiento de las indicaciones médicas, mejores pacientes. Y también menos indefensos como consumidores.
Saber en que lugar estamos parados nos permite diseñar nuestra propia “prevención”. Ignorar o negar nuestra carga genética es la mejor manera de encarecer nuestra salud. Una vacuna es mucho mas barata que una cirugía. Una dieta es mucho más barata que una vida llena de medicamentos.
Perder la salud es esclavizarse a decisiones externas, que no siempre están en manos idóneas. Mantenerse Sano es ser libre, es elegir con tiempo e información, es ser independiente de sindicalistas y políticos. Es decidir como quiero vivir mi vida.



