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21 de septiembre de 2009

40.000 DIU en mal estado




Con sorpresa he visto como pasaba desapercibida la noticia, anunciada el 14 de Septiembre por el ministro Manzur, sobre el retiro de 40.000 DIU en mal estado de los Hospitales Públicos de todo el país.

Esperé unos días para escribir sobre este tema porque esperaba las consecuencias generadas por la noticia (divorcios, suicidios, atentados públicos) No quise dramatizar pero me pareció un mal indicador ver en la puerta del Hospital Fernandez a muchas mujeres, y a algunos hombres, cuyas expresiones remitían al Grito de Edvard Munch.

Este cuadro, pintado en 1893, se convirtió en el manifiesto pictórico del expresionismo germano y representa la expresión plástica del mundo interior del artista.

En un primer plano, una figura humana (cuya forma remite a un signo de interrogación) se tapa los oídos, incapaz de soportar la fuerza desgarradora de su propia exclamación. Sin embargo, el grito se pierde y no llega más lejos de sí mismo. Al fondo, dos figuras caminan sin percibir ninguna alteración en el ambiente.

Munch pintó El Grito mediante una serie de líneas onduladas que presionan la figura (una característica muy frecuente en personas que padecen depresión), reduciendo su rostro a la imagen primigenia del miedo. Muchos críticos han atribuido la obra al frágil estado mental de Munch, al abuso del alcohol o a un simple ataque de agorafobia.

Porqué no pensar que el gobierno aleman le acababa de informar que el DIU de su novia estaba en mal estado, que los medicamentos que tomaba para el cancer no contenían principios activos, o que la epidemia del dengue estaba controlada gracias a la gestión de los equivalentes germanos de Zanola y Cappacioli.

Por suerte, y gracias a la sabiduría de nuestros votos, hemos logrado conformar un equipo de dirigentes que nos garantizan la defensa plena de la justicia social y de nuestros derechos humanos, además de nuestra soberanía política y nuestra independencia económica.

Pocos paises en el mundo pueden reflejar tanta eficiencia en la gestión como el INAME y el ANMAT que, haciendo gala de su compromiso con la prevención de la salud, encontraron los dispositivos defectuosos, entregados por el programa Salud Sexual y Procreación Responsable en el año 2005. Que los hayan encontrado en el 2009 es un tema menor.

Salud Sexual y Procreación Responsable, es casi una broma de mal gusto. Aunque pensándolo bien sería más aceptable si así lo fuera. Es en realidad la suma de todas las ineficiencias. La conjunción de la corrupción con la inutilidad, la vagancia y la irresponsabilidad.

Hemos convertido a la Argentina (es inútil evadir la responsabilidad) en un país donde, mientras la opinión pública se divide irreconciliable frente al debate sobre el aborto, el gobierno entrega DIUs en mal estado. Ni Fellini.

Ahora bien, si se retiraron 40.000 sin colocar, ¿cuántos DIU se colocaron en 4 años? ¿Estamos ante un nuevo Baby Boom?

Albert Einstein dijo: No podemos esperar que algo cambie, si seguimos haciendo siempre lo mismo.

Como corolario les obsequio las palabras de nuestro Jefe de Gabinete, el Cdr. Anibal Fernandez, anunciando la intervención de la Obra Social Bancaria. No sé de qué se quejan.




7 de junio de 2009

Llegó para quedarse



Que la gripe porcina ha llegado para quedarse, es algo cierto, aunque no sé muy bien si esto es muy grave, es malo, solamente preocupante o simplemente indefectible.

El miedo no es tonto, me dijo una vez un amigo psicólogo, y lo acepté de inmediato, porque uno tiene miedo de lo que no conoce. El miedo, como el agua, busca todas las rendijas de nuestra opinión para inundarnos de dudas y de pre-conceptos. Y como tal, solo ofrece dos alternativas de solución posibles: aprendemos todo lo que nos sea posible o confiamos en alguien que sepa más que nosotros.

Ya he escrito anteriormente sobre la poca y mala información que utilizamos para tomar nuestras decisiones, no solo en lo que respecta a nuestra salud, por lo cual me resulta necesario agregar en este post la apatía que demostramos en seguir eligiendo malas fuentes, aún cuando sabemos que ya han fallado en el pasado.

Tal vez sea la falta de tiempo o el bombardeo incesante de la tecnología. Solo es necesario ver a las personas respondiendo e-mails y mensajes de texto mientras caminan, andan en bicicleta o manejan por la autopista, aunque esto genere muchas más muertes por año que el dengue. Tal vez esta falta de tiempo haga que aceptemos lo primero que escuchamos, o lo que más se repite.

Simplifiquemos. No es necesario que sepamos todo de todo, pero es imprescindible que confiemos en la opinión de un tercero al que consideremos un experto.

En Salud los expertos son los médicos (no Bonelli, ni Geblung, y lo lamento por Massa y Ocaña), aunque tampoco todos ellos, solo los médicos especialistas Certificados que se mantienen actualizados. Y preferentemente aquellos que demuestran estar actualizados todos los días. Deben ser 15, 20 o tal vez 50 profesionales de cada especialidad, que en todo el país pueden y deberían ser fuente de consulta antes de hacer nada.

Un amigo me dijo una vez que las personas hacen mejor las cosas si antes de hacerlas las piensan. No pensar antes de actuar lleva indefectiblemente al error. Tomar decisiones sin la información suficiente también.

Veamos la opinión de tres expertos:

Dr. Daniel Stamboulian, infectólogo, Director Médico del Centro Médico Dr. Stamboulian.

Dr. Alfredo Seijo, Jefe de Infectología del Hospital Muñiz.

Dr. Daniel Pryluka, Jefe de Infectología del Sanatorio Otamendi.

Seguramente no son los únicos, pero podemos empezar por ellos. Aclaro que no se trata de un reportaje presencial ni simultaneo. Las preguntas y sus respuestas fueron extraídas de distintos medios.

-¿Cuánta será la población afectada en el país por la gripe A?

Stamboluian: - Es impredecible. En mi opinión, y frente al actual escenario, es probable que, como sucede con la gripe estacional, sea de entre el 5 y el 10 por ciento de la población. El drama sucede cuando se enferma entre el 20 y 40% de la población. En ese esquema aumentan cinco veces las hospitalizaciones y la mortalidad se triplica. Hoy, las muertes anuales por gripe estacional en el país son entre 1000 y 3000 casos.

Pryluka: - En realidad los datos que disponemos hasta el momento son contradictorios ya que si bien en México el número de pacientes fallecidos parece importante en relación al número de casos sospechosos, la cantidad de casos confirmados es muy bajo. En EEUU y Canadá la gravedad parece ser menor. Con estos datos se orienta a pensar que la tasa de letalidad (o sea la gravedad) es similar a la de la gripe estacional que hay en todos los países todos los años y que por ejemplo en los EEUU produce de 35000 a 40000 muertes anuales.

-¿Cuál es la población de riesgo frente a esta pandemia?

Stamboluian: - Las complicaciones severas aparecen en pacientes cardíacos, personas con EPOC, asmáticos, fumadores, diabéticos e hipertensos.

-¿Los médicos pueden diferenciar una gripe común de la A?

Stamboluian: - En general, no hay diferencias. Los síntomas son similares y prácticamente imposibles de diferenciar.

Seijo: - En realidad el cuadro clínico no se diferencia del de la gripe habitual que se ve en esta época del año en nuestro país. Cuadros de fiebre leve o alta, dolor de garganta, dolores musculares, cefalea, escalofríos y en algunos casos el agregado de diarrea y o vómitos son los datos clínicos más habituales. En los casos complicados se agrega dificultad para respirar.

Pryluka: - En general los síntomas clínicos son similares a los de la gripe estacional, y al igual que en esta las manifestaciones clínicas son muy variables, desde una infección asintomática hasta una neumonía grave. Como las manifestaciones clínicas habituales de la gripe porcina en el hombre se asemejan a las de la gripe estacional y a las de otras infecciones agudas de las vías respiratorias superiores, la mayoría de los casos se han detectado casualmente mediante los sistemas de vigilancia de la gripe estacional. Muchos casos leves o asintomáticos pueden haber pasado desapercibidos; así pues, se desconoce hasta qué punto está extendida la enfermedad en el ser humano.

- ¿Que puedo hacer para ayudar a evitar la epidemia?

Pryluka: - Existe una serie de mediadas simples que ayudan a disminuir el contagio de los cuadros gripales tanto estacionales como variantes animales (aviar o porcina):

• Cúbrase la boca y la nariz con un pañuelo descartable al toser o estornudar. Tiré el pañuelo a la basura después de usarlo.

• Lávese las manos a menudo con agua y jabón, especialmente después de toser o estornudar. Los desinfectantes para manos a base de alcohol también son eficaces.

• Trate de no tocarse los ojos, la nariz ni la boca. Esta es la manera en que se propagan los gérmenes.

• Trate de evitar el contacto cercano con personas enfermas.

• Si usted se enferma quédese en casa y no vaya al trabajo o a la escuela. No se acerque mucho a otras personas para evitar contagiarlas.

-¿Son acertadas las medidas del Ministerio de Salud?

Stamboluian: - Algunas, sí; otras, decididamente, no. La gente debe autolimitarse si está enferma y, sólo si hubiera una prevalencia muy grande de infectados, se deberían restringir los encuentros multitudinarios, no antes.

Seijo: - Por ahora no hay que hacer nada, hay que estar atentos y, en caso de que se produzca la transmisión local, hay que reducir al máximo el aglomeramiento de personas -esto tiene que ser tanto una decisión política como de los ciudadanos-; lavarse las manos con agua y jabón; en los empleos hay que tratar de descontaminar al máximo -con alcohol- aquellas cosas que se sabe que son peligrosas, como los teléfonos, teclados de computadoras, picaportes.

- ¿Existen tratamientos para esta enfermedad?

Pryluka: - Si, hay dos medicamentos activos que son el zanamivir y el oseltamivir. Estos medicamentos son útiles solo si se inician dentro de las 48 horas de empezados los síntomas, por lo que la consulta precoz es muy importante.

Stamboluian: - Yo creo que para el H1N1 no hay que usar tanta droga; la gripe se cura sola. El antiviral es útil en gripes complicadas o si se quiere acortar su evolución en pacientes afectados por gripe común y gripe A.

Seijo: - Tiene que iniciarse la medicación dentro de las 48 horas, sino es inútil darlo porque no tiene efectividad. La indicación del antiviral es para aquellas personas que tengan fiebre, síntomas respiratorios y que además hayan estado en un país con transmisión -como es el caso de México- dentro de los diez días, que es el período máximo de incubación que se ha establecido.

-¿Deberíamos usar barbijo?

Stamboluian: - Es un tema controvertido y de poco valor científico, salvo en el caso de estar en contacto o a menos de un metro de un infectado. Su uso generalizado, para mí, no corresponde.

Pryluka: - Hasta el momento no es una práctica recomendada.

-¿El alerta de pandemia de gripe A (H1N1) ha distraído la atención de los argentinos en relación al dengue?

Seijo: - Esto tapa una realidad, que es la epidemia de dengue que estamos teniendo, con casos en el conurbano y algunos incluso en la Capital Federal. El dengue sigue vivito y coleando.

Después de seguir con atención la evolución de este tema estoy cada vez más convencido que la gripe A es la gripe. También descubrí que Palermo Queens es en realidad Villa Crespo, pero ese es tema para otro post.

12 de mayo de 2009

La involución de la especie

Me imagino en este momento a Darwin, mirando resignado desde el cielo o el infierno de los científicos, según quien quiera tomarse el trabajo de juzgarlo, como los argentinos arruinan lo que posiblemente sea una de las teorías científicas más trascendentes de la historia de la humanidad.

Después de todo el esfuerzo de la ameba para convertirse en anfibio y el de este último para ser un mamífero, el argentino medio involuciona a una suerte de humanoide sin voluntad, carente de todo signo de sociabilidad, sentido común y auto estima.

Posiblemente un grupo de monos tenga más amor propio para defender su grupo de una agresión externa, o tenga el sentido común más desarrollado como para migrar de zonas desfavorables a otras con mayor disponibilidad de recursos.

Mientras la humanidad desarrolla viajes espaciales para turistas, nosotros somos víctimas permanentes de nuestros triunfos, porque hemos ganado tantos derechos que ya no tenemos obligaciones. Nos amontonamos para quejarnos sin esfuerzo de la inseguridad, de la falta de recursos o de trabajo y de lo mucho que pican los mosquitos, mientras esperamos que el gobierno de turno nos dé lo que nos merecemos (en este punto cada uno deberá pensar en qué es lo que se merece y evaluar si lo recibe, y que logró en los últimos años con este método).

Meditemos esto mientras nos sentamos ante el televisor a ver algún programa de entretenimiento liviano. Veamos bailar a los chicos mientras imitan las peores bajezas de los grandes, veamos refritos patéticos de payasos golpeando con tubos de cartón en la cabeza a los desprevenidos transeúntes, devenidos luego en voluntarias estrellas fugaces de la TV.

Discutamos si todos los chicos de La Quiaca tienen derecho a ver perder a la selección argentina por televisión abierta. Organicemos un debate nacional para que los 20 millones de argentinos que no tienen cobertura médica y que posiblemente no pueden llegar al Hospital, porque no tienen dinero para viajar en colectivo, opinen sobre la cuarentena de los diez veraneantes que quedaron en México.

Y si no estamos seguros sobre qué hacer, esperemos. Esperemos que alguien nos diga en que pensar, qué temas discutir y que sensaciones debemos tener.

Ahora bien, esta no es una opinión personal sino una conclusión. Me remito a una prueba sencilla pero concluyente, como diría un amigo abogado.

Existe un servicio gratuito de Google denominado Google Trends donde es posible comparar el tráfico en la web a partir de las búsquedas generadas por determinadas palabras. Imaginen a cada usuario de Google buscando términos y palabras, y como estas búsquedas y sus resultados se agrupan en un volumen gigantesco de información. En la era del INDEC de Moreno esta información es pública y gratuita.

Veamos algunos ejemplos


¿Salud, Educación, Seguridad o Trabajo?
Escala basada en el promedio de tráfico generado por la
búsqueda del término "salud" en Argentina en los últimos 12 meses.

Salud = azul - Educación = rojo - Seguridad = amarillo - Trabajo = verde

Conclusiones:
En enero todo es más relajado

¿Repelente o Barbijo?


Escala basada en el tráfico generado por la búsqueda de
la palabra "repelente" en Argentina en los últimos 12 meses
Repelente = azul - Barbijo = rojo

Conclusiones:
Cambiá, cambiá, que ya debe haber pasado.

¿Dengue, Gripe o Salud en General?



Escala basada en el tráfico generado por la búsqueda
de la palabra "dengue" en la Argentina en los últimos 12 meses

Dengue = azul - Gripe = rojo - Salud = amarillo


Conclusiones: Este tema ya me cansó, ahora... a castrar a los violadores.

Prueben por si mismos, busquemos las evidencias de la propia estupidez. Hagamos que la auto crítica sea impiadosa, sin excusas ni justificaciones.

En mi caso particular, cuando todo en mi cabeza se complica, cuando no se qué pensar ni como resolverlo, en ese momento acostumbro lanzarme a actividades totalmente independientes que no estén condicionados por el dinero, esforzándome al máximo en cada una de ellas. Ponerme las zapatillas y a correr. Releer viejos clásicos de la biblioteca. Encontrar ese amigo filólogo que reniega contra el portuñol y el spanglish. Buscar todos los petit hotel de Buenos Aires y sacarles fotos con mi celular. Arte, Música, Fe y Religiosidad, Política. Pensar, buscar y actuar, sin demoras, sin pausas.

Ese es el desafío, mantener la mente en marcha, recuperar el espíritu humano, Evolucionar, Mantenerse Sano.

16 de abril de 2009

Conejillos de Indias


Tengo que confesar que me costó encontrar un tema para este post ya que el manejo de la epidemia del dengue me tiene anonadado, pero como ya había escrito refiriéndome a ese tema (ver La Estupidez insiste) no quise repetirme, y decidí esperar un poco para ver qué otra sorpresa me deparaba la realidad de nuestro Sistema de Salud.

Encontré la simpática foto de un ratón con cara de bueno y descubrí que Cavia Porcellus es el nombre científico del muy conocido cuy, cobayo o conejillo de indias. Este roedor, nativo de la cordillera de los Andes, se encuentra ahora con frecuencia en los costados de las rutas y en los laboratorios de investigación biomédica, aunque en la antigüedad eran utilizados como mascotas.

Me imagino que los cuises no estarán muy contentos con el inesperado giro que dio su destino. Pasar de los brazos amorosos de una niña, a esquivar camiones bajo el sol abrazador o perder la vida con el único fin de probar una tesis, no debe ser fácil de digerir. Pero no es algo que deba preocuparnos porque nosotros somos seres humanos.

Pero en mi recorrida por los diarios on-line encontré una nota en diario Perfil donde se relata que cuatro pacientes de la ciudad de Diamante, Entre Ríos, denuncian haber sido usados como conejillos de indias por un programa sanitario llamado Misión Milagro, impulsado por los gobiernos de Venezuela y de Cuba.

Estos cuatro argentinos viajaron a Venezuela donde fueron operados de la vista sin costo alguno, para luego ser remitidos a Buenos Aires al día siguiente, sin haberse realizado un control post operatorio. Una combi los esperaba en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza desde donde fueron trasladados directamente a Diamante. Días después, un oftalmólogo de la ciudad de Paraná, a raíz de los malestares evidentes de los pacientes, constató que dos de ellos aún tenían los puntos de sutura en un ojo.

En total participaron de este programa 84 argentinos y suponen que los cirujanos que los operaron eran en realidad médicos practicantes.

Apenas terminé de leer la nota me acordé del Dr. Ernesto Ferrer, oftalmólogo jujeño, Presidente del Consejo Argentino de Oftalmología, y de su lucha permanente contra los "oftalmólogos cubanos" radicados en el sur de Bolivia, que operan pacientes jujeños sin ningún control. Me acordé también de todos los integrantes del Consejo de Certificación de Profesionales Médicos, que auspicia la Academia Nacional de Medicina, y que preside el Prof. Dr. Fortunato Benaim, donde se trabaja activamente junto con las Sociedades Científicas para garantizar al paciente la idoneidad y la competencia de cada especialista.

Embargado en una profunda tristeza, aunque no sorprendido, me surgen las siguientes reflexiones:

  • ¿Que argumentos se emplean, o que razonamientos se invocan, para subir a un avion a 84 pacientes carenciados argentinos y llevarlos hasta Venezuela para operarse de la vista?
  • ¿Que permisos o avales se utilizan para esta operatoria? ¿Puede esto ocurrir sin el conocimiento del ministerio de salud competente? ¿Qué figura en migraciones como motivo de su viaje?
  • ¿Los procesos de control que implementa el ministerio de salud, como el registro nacional de prestadores, o las habilitaciones sanitarias, que buscan darle seguridad a los pacientes, no rigen si estos son desplazados fuera del país?
  • ¿Cual es el real valor de una vida humana? ¿Cuantos muertos son aceptables para suspender una campaña de prevención del dengue o cuantos ojos pueden perderse para permitir una campaña publicitaria?
  • ¿En que clase de país nos hemos convertido?

Bernardo Houssay fue premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1947, Luis Leloir fue premio Nobel de Química en 1970, César Milstein fue premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1984. René Favaloro creó la técnica del By Pass en 1967. Domingo Liotta, desarrolló el primer corazón artificial en el año 1969, y lo paradójico es que nació en Diamante, Entre Rios, en el mismo pueblo desde donde partieron cuatro pacientes para ser operados de la vista en Venezuela.

Ya no me río de los cobayos ni de su triste destino de rutas y laboratorios, porque en el fondo somos iguales. Ya no me creo parte del granero del mundo ni condenado al éxito, porque hemos cambiado nuestro destino, hemos dilapidado todo. Ahora solo nos queda la mentira y el asombro, el atropello y la resignación, el egoísmo y la cobardía.

Y aun así, "si tengo que elegir, elijo la salud de saberme tan enfermo", porque solo un buen diagnóstico permite comenzar a sanar.

5 de abril de 2009

La estupidez insiste


Estoy haciendo un enorme esfuerzo para imaginarme una buena razón para ocultar las estadísticas reales del Dengue. Y cuando digo buena razón, estoy hablando de buenas intenciones. Esas gestiones por las cuales la población en general se beneficia de esta carencia de conocimiento, o de una ignorancia premeditada si así lo quieren, sobre la cantidad, la ubicación y la gravedad de los pacientes afectados.

Tal vez la intención de los responsables sea evitar el pánico. No lo sé, quizás temen escenarios apocalípticos donde la sociedad, devastada por el miedo al contagio, detiene todos los procesos productivos al evitar salir de sus casas.

O tal vez lo que buscan es evitar que los afectados por el virus sean víctimas, además de la enfermedad, de una dolorosa e injusta discriminación por parte del resto de la población. Quizás creen que las personas afiebradas y doloridas, que hayan sido picadas previamente por un mosquito, son los menos votados en un índice de tolerancia a vecinos enfermos.

Ironías aparte, siempre terminamos en la mezquina realidad, aquella que indica que no es importante ser, sino parecer. Entonces la imagen se construye a partir de frases hábilmente preparadas y efectos mediáticos coordinados que buscan generar una sensación de gestión. Se construye con anuncios sobre lo que se va a hacer y no sobre lo que se tendría que estar haciendo en este momento.

En la Salud los índices son determinantes, la tasa de mortalidad infantil sobre 1000 nacidos vivos, la distribución relativa de enfermos de VIH, los casos notificados de enfermedades epidemiológicas (Hepatitis A, Rubéola, Cólera, Neumonía, Sífilis, etc.) y muchos otros como estos, son la vara con la que se mide la eficiencia de una gestión. Es fácil, se comparan los índices de años anteriores y se ve claramente el resultado, más es peor.

Los índices son transparentes y están diseñados para cumplir con esta función. Esto es así porque un grupo de médicos y científicos supuso, en algún momento, que una sociedad siempre quiere mejorar y para esto necesita medir, porque conocer la dimensión del problema es la única forma de comenzar a solucionarlo.


Ahora bien, el dengue es una enfermedad febril aguda caracterizada por dolores del cuerpo muy intensos y erupciones ocasionales de la piel. No se contagia de una persona a otra, sino que es transmitida por la picadura de un mosquito. Es muy dolorosa, y en algunos casos puede ser mortal (dengue hemorrágico).

La prevención es relativamente sencilla, debemos evitar que nos pique un mosquito, por lo tanto debemos evitar que los mosquitos estén cerca o dentro de nuestras casas. Es recomendable vestir ropa larga y usar repelente de insectos. Lo que hacemos siempre por comodidad ahora debemos hacerlo por precaución, pero con un poco más de conciencia. Y por supuesto, si alguien tiene síntomas de gripe (son los mismos que el dengue) debe ir al médico inmediatamente para que sea él el que lo tranquilice o lo medique.

Ayudaría si los responsables dieran más información, sobre todo antes de que ocurra el problema, en vez de perder el tiempo con esa ridícula segmentación entre casos “autóctonos” e “importados”, que por alguna razón les resulta tan importante recalcar. También ayudaría si todos nosotros entramos a Wikipedia y buscamos Dengue, porque si tenemos una epidemia en puerta siempre es mejor saber que no saber, después habrá tiempo de encontrar culpables.

Lo lamentable es la pérdida de tiempo, porque mientras más avanza la enfermedad sin que tomemos medidas, más difícil es prevenir el contagio. Y aunque nadie muera, la enfermedad del Dengue es dolorosa e incómoda y la sufren mucho más los ancianos y los niños.

Como siempre la desilusión y la bronca dejan paso a la incredulidad. Ya no importa cuantos casos hayan ocurrido, nosotros creeremos que son muchos más. Aunque el dengue sea hoy uno más de los tantos problemas epidemiológicos que padecemos.

¿Por que se ocultan las estadísticas? Albert Camus decía que “La estupidez insiste”. Yo en cambio creo que los malos trabajan de eso, y son muy eficientes.

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