2 de noviembre de 2011

El Derecho a la Salud



En los últimos meses escuché demasiados “Todos tenemos Derecho a la Salud”, y “La Salud es un Derecho Inalienable”, o “Vamos a darle Salud a todos los Argentinos” y cientos de otras frases hechas que me remitieron a la conocida aficción de nuestros políticos por los brindis. Pero no, esa catarata de creatividad resultó el saldo de la interminable campaña electoral que, Gracias a Dios, terminó hace un par de semanas.

Entonces me pregunté, ¿qué derecho tengo sobre mi salud?, tratando de saber qué incluye este derecho y donde tengo que reclamar lo que me falta. La información que reuní después de una larga investigación puede resumirse en los siguientes conceptos.

30 de mayo de 2010

La Cuarta Edad

En los últimos meses asistí a 3 cumpleaños de personas mayores de 80 años y me di cuenta que esos festejos, que ántes eran excepcionales y un tanto melancólicos, ahora están llenos de alegría y vitalidad.
En esas reuniones, las familias, mayormente hijos que llevaban los nietos a la fuerza, fueron reemplazadas naturalmente por amigos de más o menos la misma edad y por personas relacionadas a su pasado social o laboral.
Pensándolo un poco me doy cuenta que dos de las personas más influyentes en mi entorno laboral tienen más de 75 años y no solo conservan sus cualidades mentales sino que su experiencia y conocimiento son imprescindibles para mi trabajo.
Mi padre y mi suegro nacieron ambos en 1941 y me cuesta pensar en ellos como jubilados. Aún cuando cuentan con esa condición previsional, continúan trabajando, realizando actividad física y desarrollando nuevos proyectos. De mi madre y de mi suegra tengo prohibidio hacer referencias sobre su edad, pero puedo asegurar que ambas están espléndidas.
En nuestra sociedad la esperanza de vida está en continuo aumento, por lo que el porcentaje de personas mayores de 80 años es cada vez mayor. A la vez, también aumenta la edad media de estas personas y el número de hogares unipersonales habitados por octogenarios, normalmente mujeres por su mayor longevidad.

En esta época, además, las personas llegan a los 70 años con mejor nivel de salud general que lo que lo hicieron las generaciones anteriores. Muchos dejaron de fumar cuando eran jóvenes o nunca lo hicieron, se alimentaron bien, siempre hicieron deportes y, además, accedieron a mejor tecnología para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades.
Debido al aumento en la expectativa de vida, en promedio, las mujeres de 80 pueden llegar a vivir casi hasta los 88 años y los varones hasta los 86, y a medida que se amplía el grupo de ancianos mayores aumenta la potencial dependencia que ellos podrían tener de sus hijos de entre 50 y 64 años.



9 de abril de 2010

CÁNCER (TUMORACIÓN MALIGNA) – Extracto del libro “La Enfermedad como Camino”


Tenemos que tomar conciencia de que todo lo que nosotros percibimos o definimos como unidad es, por un lado, parte de una unidad mayor y, por otro lado, está compuesta por otras muchas unidades. Por ejemplo, un bosque es parte de una unidad mayor, «paisaje», y está compuesto por muchos «árboles»

Un ser humano es parte de la Humanidad y está compuesto de órganos que, a su vez, se componen de muchas células. La Humanidad espera del individuo que se comporte de la manera más adecuada para el desarrollo y supervivencia de la especie. El ser humano espera de sus órganos que funcionen de la manera mejor para asegurar su supervivencia. El órgano espera de sus células que cumplan con su cometido tal como exige la supervivencia del órgano.

En esa jerarquía, cada unidad individual está siempre en conflicto entre la vida propia personal y la supeditación a los intereses de la unidad superior. Cada organización compleja se basa para su buen funcionamiento en que la mayoría de las partes se sometan a la idea común y la sirvan. Normalmente, todo sistema soporta la separación de algunos de sus miembros sin peligro para la totalidad. Pero existe un límite y, si éste es superado, el conjunto corre peligro.

El cáncer no es un hecho aislado que se presenta únicamente en un organo sino un proceso muy diferenciado e inteligente que afecta a los seres humanos en todos los planos. En casi todas las demás enfermedades sentimos cómo el cuerpo combate, con las medidas adecuadas, una anomalía que amenaza una función. Si lo consigue, hablamos de curación, que puede ser completa o no. Si no lo consigue y sucumbe en el intento, es la muerte.

Pero con el cáncer experimentamos algo totalmente distinto: el cuerpo ve cómo sus células, cada vez en mayor número, alteran su comportamiento y, mediante una activa división, inician un proceso que en sí no conduce a ningún fin y que únicamente encuentra sus límites en el agotamiento del huésped.



24 de marzo de 2010

Como organizar nuestro Sistema de Salud personal

Durante mucho tiempo, y desde el comienzo de la medicina, la atención médica estuvo a cargo de un médico general. Lo que hoy se conoce como médico clínico y que es fácilmente identificable si estamos en un pequeño pueblo del interior. Aquel médico que asiste a todos sin distinción de edad o de sexo.
En los tiempos modernos, ante la imposibilidad de que un único profesional pudiera cubrir todas las necesidades de los pacientes, surgieron los especialistas. La función de estos fue inicialmente la de apoyar a los Médicos Generales en la resolución de los problemas específicos que, por su complejidad o características, superaban la capacidad del generalista.
Esta distribución de roles se fue alterando con el tiempo, sobre todo dentro de nuestros centros urbanos, llegándose a dos fuertes tendencias que terminaron consolidándose como el principal modelo de nuestro sistema de atención médica:


  • El Médico Generalista se dividió fundamentalmente en tres grandes especialidades (Pediatría, Clínica Médica y Toco ginecología), y desde cada una de ellas asumió el rol de médico de cabecera.
  • El resto de los Médicos Especialistas obtuvieron de los sistemas de atención públicos y privados la habilitación para dar respuesta a la demanda directa de la población, dejando de ser un apoyo para los profesionales del primer nivel de atención y asumiendo con frecuencia la responsabilidad del manejo integral de los pacientes que a ellos acuden.

16 de febrero de 2010

La piedra angular de la Calidad Médica es la Certificación



La calidad médica es un concepto indiscutible que, sin embargo, nos cuesta mucho racionalizar y medir. Frecuentemente confundimos calidad con lujo, o prestigio con publicidad, y no entendemos que es imprescindible que todos tengamos el mismo criterio sobre el significado del término. Cómo debe medirse y quién debe medirla es el tema que quiero tratar en este post.


El Estado ha demostrado ser totalmente ineficaz en el manejo de información estadística (INDEC) dejando serias dudas sobre su imparcialidad y sus objetivos reales.

En el ámbito de la salud, el Ministerio de Salud de la Nación ha demostrado su ineficacia al coordinar las acciones contra el dengue y la gripe A, que tomaban las provincias y municipios, así como su imposibilidad de solucionar fallas estructurales graves.



El Estado ha sido incapaz también de medir el accionar y la eficiencia de las Obras Sociales, de regular a las Empresas de Medicina Prepaga, de calificar la calidad de Hospitales o Clínicas y hasta de unificar la matriculación de los médicos para que los problemas generados en un distrito puedan ser detectados en otros.

Por suerte para todos (los pacientes) el sistema de calidad médica se basa en lo que llamamos Certificación de Especialidad y Mantenimiento de la Certificación. El sistema funciona de la siguiente manera:

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